«La cerveza es la prueba de que Dios nos ama y quiere que seamos felices»
Benjamín Franklin
En la mente colectiva de occidente, educada sobre la base del cristianismo, parece que que se ha establecido que se debe renunciar a absolutamente todo. Se tiene la creencia de que sacrificarse al extremo es bueno. Quizá sí lo es, pero se lo debe hacer según el estado en el que se encuentre la persona.
Una pregunta recurrente que me han hecho es, si es que es lícito disfrutar de los placeres de este mundo. En pocas palabras trataré de responder esta muy difícil pregunta.
«“Todo es lícito,” pero no todo conviene; “todo es lícito,” pero no todo edifica.'». Con ésta frase San Pablo (1 Corintios 10, 23-26 Nacar Colunga BAC) contesta sabiamente el cuestionamiento; es decir, las cosas de este mundo están para nuestro disfrute, pero debemos hacerlo con la prudencia propia de un servidor de Dios. Es clara la respuesta, en cuanto se dirige a evitar los excesos en cualquier cosa que nos pongamos a hacer. En los siguientes versículos, san Pablo lo dice claro, «Todo cuanto se vende en el mercado, comedlo sin inquirir su origen por motivos de conciencia, 26. porque del Señor es la tierra y cuanto la llena.”. en resumen lo que dice san Pablo es que lo que hagamos, lo debemos hacer para la mayor Gloria de Dios. Algo así como, un tiempo después, san Agustín nos dirá, «Ama y haz lo que quieras», porque el que ama siempre hará las obras del Señor. Entonces nada está prohibido, y si se lo hace con una conciencia plena de servicio a Dios, todo estará bien. Ante ésto, alguien me dijo, entonces, por qué San
En el antecedente cristiano, que todos sabemos es el judaísmo, la orden es más directa aún. En el Talmud de Jerusalem, dice que Dios se enojará con aquel que no haya disfrutado de los beneficios de este mundo (Tratado de Kidushin, 4:12). Dios en su inmensa bondad creó delicias y placeres para que el ser humano los disfrute. Pero aquí también se insiste que disfrutar de aquellas bondades divinas se lo debe hacer con conciencia, tanto de la divinidad cuanto del sabor y del placer dado. Es evidente que de esta frase podemos colegir que en el exceso no hay conciencia ni de Dios ni del disfrute.
Recuerdo a don Slavador Freixedo cuando dice que las cosas de Dios fueron puestas para usarlas sin exceso, así como una copa de vino es una delicia después de una buena comida, así también el sexo como un deleite maravilloso para darle un toque especial a la vida. Pero los excesos del vino y del sexo nos convierten en bestias sin rumbo. Animales perdidos en la miseria. El Mismo don Salvador suele decir en sus conferencias que, cuando llegue al otro mundo, y Dios le pregunte que por qué ha hecho esta u otra cosa, el podrá responder sin empacho: porque me diste un cerebro y lo usé, o si no, para que me lo diste. ¿Cuántos podremos decir eso?
Al contrario del cristianismo, en el judaísmo para llegar a ser santo se deben utilizar las bondades divinas en lo material, elevándolas a la divinidad con su correcta disciplina. Es decir usar correctamente lo que Dios ha dado a su pueblo.
En el Hinduismo y otras tradiciones se sostiene algo parecido, aunque no igual, claro está. Recuerdo una frase de Osho, que decía que el único Iluminado de verdad en la historia de la humanidad es Jesús el Cristo, porque es el único que disfrutaba de una jarra de vino.
Saludos

Sin lugar a dudas en cuanto a los sentidos todo es lícito , pero con moderación… pero dependiendo de cada persona (salud mental)