Beatos Joaquín Jovaní Marín y Vicente Jovaní Ávila, mártires

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Beatos Joaquín Jovaní Marín y Vicente Jovaní Ávila, mártires

Los mártires Beatos Joaquín Jovaní Marín y Vicente Jovaní Ávila, tío y sobrino respectivamente, eran sacerdotes y miembros de los Operarios Diocesanos. Joaquín era el rector del seminario diocesano de Tarragona, mientras que Vicente era el prefecto de disciplina en el mismo lugar. A pesar de la persecución religiosa que tuvo lugar, decidieron quedarse junto a sus seminaristas durante un curso de verano en Seo de Urgel en lugar de huir al extranjero. Su valentía y dedicación a sus jóvenes estudiantes es digna de admiración.

A pesar de las dificultades que enfrentaron, tanto Joaquín como Vicente demostraron su firmeza en la fe y su confianza en Dios durante su tiempo en cautiverio. Encerrados primero en el barco-prisión «Río Segre» en el puerto de Tarragona y luego en la cárcel de San Elías de Barcelona, nunca perdieron la esperanza ni renunciaron a sus creencias.

El 5 de diciembre de 1936, su sacrificio llegó a su fin cuando fueron cruelmente asesinados en el cementerio de Moncada y Reixac. Su valiente testimonio de fe y su dedicación a su vocación sacerdotal nos inspiran hasta el día de hoy. Que su memoria perdure y su ejemplo nos motive a seguir firmes en nuestra fe.

Joaquín nació en San Mateo (Castellón) en 1874, en España. Su dedicación principal fue en los seminarios diocesanos, donde ocupó el cargo de rector en varios de ellos. Su destacable labor se llevó a cabo especialmente en el Colegio Español de Roma, donde ejerció como administrador desde 1901 hasta 1906, y como rector desde 1914 hasta 1927. Precisamente en este último año, fue elegido como director general de los Operarios Diocesanos durante un periodo de seis años. Se caracterizaba por su habilidad en el ámbito de la administración y desempeñaba sus deberes con sencillez. Además, su devoción estaba fuertemente arraigada a la liturgia.

Vicente nació en Benicarló (Castellón) en 1902. Fue un sacerdote extraordinariamente espiritual, humilde y sencillo. Su alegría era contagiosa y dedicó sus años de apostolado en Valencia, Burgos, Valladolid y Tarragona a la formación ejemplar de los seminaristas. En todo momento, se entregó por completo a guiar y apoyar a los aspirantes al sacerdocio. Su incansable labor y devoción han sido reconocidas y el 13 de octubre de 2013 fue beatificado.

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