DIA 5
El Sagrado Corazón,
modelo de generosidad
Se inicia con la Oración para todos los días (Aquí)

UNO
Fijemos hoy los ojos del alma en esta especial virtud del Sagrado Corazón. Su generosidad ha sido tan grande que nuestra imaginación no puede concebirla mayor. Todo, todo hasta Sí mismo, nos lo ha dado, generosamente, el Sagrado Corazón de Jesús. Mientras vivió en carne mortal empeñó su vida al servicio del hombre. Por el hombre obró milagros, predicó, se fatigó, sudó, derramó lágrimas y sangre.
Se acercaba la hora de su Pasión y, después de haberse entregado totalmente, inventó un milagro especial para poderse donar en su verdadero Cuerpo y Sangre: el Santísimo Sacramento de la Eucaristí
¿Podría regalarnos otra cosa? Sí, todavía nos dio más. Vio al pie de la cruz a una Mujer, a su Madre, y de ella nos hizo regalo generoso. ¿Le restaba aún algo más? Unas pocas gotas de sangre quedaban en su Corazón, y ya muerto permitió que se lo rompiera un soldado, para que ni una sola gota dejara de derramarse por nosotros. Hoy se dona a todas horas en los altares, sin distinción, dispuesto siempre a ser generoso hasta con los más ingratos.
De modo que, por su inexplicable generosidad, es nuestra su doctrina, su propia Madre, su Cuerpo y su Sangre, su cielo. Sí, porque después de darse como alimento para nuestra redención, quiere ser Él mismo –por toda la eternidad– nuestra recompensa. Es su divisa: todo por el hombre y para el hombre: qué generosidad inmensa de tan maravilloso Corazón.
Se medita unos momentos

DOS
Qué distante se encuentra de corresponder nuestro corazón egoísta a la virtud de generosidad del Sagrado Corazón de Jesús. Tal vez servimos a Dios, es verdad, pero midiendo y escatimando los servicios por temor a hacer “demasiado”. Cuando no advertimos peligro de pecado mortal, nos sentimos “sin obligación alguna” con respecto a Dios. Nos parece que amamos lo suficiente cuando no “ofendemos a nadie”; que somos los mejores amigos cuando no somos “unos traidores”.
¿Qué hago, por ejemplo, por Aquél que hizo tanto por mí? Cualquier sacrificio se me hace imposible; cualquier crítica basta para detenerme. Y cuando me resuelvo a hacer algo por Dios, ¿es desinteresado mi servicio? ¿Lo haría si no tuviera la conciencia del castigo? Tal vez el cielo no tuviera para mí bastantes atractivos…
Soy un criado vil que sólo sirve por temor o por la paga. De ahora en adelante diré con la Imitación de Cristo: “¿cuándo habrá uno, Señor, que se preste a servirte gratuitamente?”. Yo he de ser, Jesús mío. Seré generoso, no me limitaré a hacer lo que manda tu ley, sino que haré todo lo que sepa que es de tu mayor agrado. Tómalo todo de mí: cuerpo, alma, salud, fuerzas, libertad, honra, intereses, vida. Todo te lo regalo y en todo quiero que seas Tú única y exclusivamente servido.
Se medita y se pide una gracia particular para este día

Se continua con las oraciones para todos los días (Aquí)
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- Corazón de Jesús – Día 29

- Corazón de Jesús – Día 28

- Corazón de Jesús – Día 27

- Corazón de Jesús – Día 26

- Corazón de Jesús – Día 25

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