Salmo 69 (70)

El Salmo 69, salvo escasas variantes, es idéntico al Salmo 39, 14-18. Véase allí las notas. Sobre el epígrafe cf. Salmo 37, 1 y nota. El salmista acude a Dios para pedirle misericordia y ayuda para sí y todos los que en Él confían. El versículo 1 omite, como observa Calès, el “plegue a Ti” del Salmo 39, y sustituye Yahvé por Elohim, como en los versículos 5 y 6.

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Salmo 68 (69)

Sobre el sentido del epígrafe véase nota al Salmo 4, 1. Se trata de un Salmo profético paralelo al Salmo 21. Ambos se cumplieron al pie de la letra en cuanto se referían a la Pasión de Cristo, a la cual suele aplicarse el Salmo en sentido literal. Algunos lo hacen en sentido típico, pero, aunque ello nada les restaría de su valor como profecía mesiánica, parece difícil aplicar aún a David todos los detalles que tan perfectamente se ajustan a Cristo, odiado sin causa (versículo 5 y Juan 15, 25); devorado por el celo de su Padre (versículo 10 a y Juan 2, 17); sufriendo en sí los ultrajes dirigidos a Dios (versículo 10 b y Romanos 15, 3); recibiendo el ofrecimiento de vino con hiel (versículo 22a y Mateo 27, 34); abrevándose de vinagre (versículo 22 b y Mateo 27, 48; Marcos 15, 23; Lucas 23, 36; Juan 19, 29), y sobre cuyos enemigos recaerán las imprecaciones de este Salmo (versículo 23 s. y Hechos 1, 16 y 20; Romanos 11, 7-10).

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Salmo 67 (68)

La idea principal de este admirable Salmo sobre la grandeza de Dios, cual se manifiesta en la historia y destino de Israel, difícilmente se entiende si no se tiene en cuenta su carácter profético y mesiánico, según el cual es un proceso que después de mostrar las hazañas antiguas del Dios de Israel, termina en definitiva, como muchos otros Salmos (cf. Salmos 21 y 68), con un himno al señorío universal de Cristo Rey.

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Salmo 66 (67)

Fórmula con que los sacerdotes bendecían al pueblo (cf. Núm. 6, 25). El salmista pide a Dios que bendiga a su pueblo para instrucción de las naciones (Crampón). La Liturgia lo ha elegido por eso para la hermosa Misa por la propagación de la Fe, junto con la grandiosa oración del Eclesiástico (36, 2-19), en que Israel pide la conversión de los gentiles.

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Salmo 65 (66)

Anuncios Salmo 65 (66) Gratitud de Israel 1∗Al maestro de coro. Cántico. Salmo.2Aclamad a Dios con júbilo, tierras todas;cantad salmos a la gloria de su Nombre;dadle el honor de la alabanza.3Decid a Dios: “¡Cuan asombrosas son tus obras!”Aun tus enemigos te lisonjeanpor la grandeza de tu poder.4∗Prostérnese ante Ti la tierra enteray cante tu Nombre. […]

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Salmo 64 (65)

En el texto hebreo no se hace mención de Jeremías ni de Ezequiel ni tampoco del cautiverio, como en la Vulgata, donde una nota añadida al epígrafe, sin duda como intento de interpretación profética y contradictoria con la atribución davídica que él mismo contiene, llevó a algunos a interpretarla del cautiverio de Babilonia, como hace notar Ubach, el cual destaca al respecto “las
expresiones universales y mesiánicas” (versículos 6 y 9). así como el retorno de la fertilidad a Palestina (versículos 10-14), lo cual va también más allá de una simple cosecha anual

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Salmo 63 (64)

David, en medio de sus calumniadores, aguardaba humildemente la mano auxiliadora de Dios, como tipo y figura de Jesucristo, el Cordero de Dios. Libra mi vida: Los LXX vierten: libra mi alma, lo cual significaría, no solamente: defiéndeme, sino también: dame fortaleza para que no tema aun cuando me amenacen.

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Salmo 62 (63)

Judá: Así también los LXX. La Vulgata dice: Idumea. El fondo histórico es, según todas las probabilidades, aquel triste periodo en que el rey estaba vagando por los desiertos de Judá, en los primeros días de la sublevación de su hijo Absalón (II Reyes 15, 23 ss.).

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Salmo 61 (62)

Esto es: no te apoyes ni busques consuelo, amor ni bondad fuera de Él, porque no lo hallarás. De aquí tomó quizá San Agustín su célebre oración: “Nos hiciste para Ti, y nuestra alma está inquieta hasta que descanse en Ti.” Oh alma mía: Así también Ubach, que señala el parecido de este Salmo con el Salmo 4, compuestos tal vez ambos en la rebelión de Absalón (II Reyes 15-18) o en la del malvado Sebá (II Reyes 20, 1 ss.). Otros vierten alma en nominativo. Este pasaje se repite como estribillo en 6 s.

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Salmo 60 (61)

Véase II Reyes 17, 22 ss. David se hallaba fuera de su país huyendo de Absalón. Los que tienden a dudar del epígrafe suponen aquí una plegaria de los cautivos de Babilonia, pero se encuentran con las dificultades de los versículos 6 y siguientes Otros, para evitarlas, conjeturan que sería escrito por un levita expatriado en tiempo de la monarquía, viendo no obstante en el versículo 8 un eco de la promesa davídica de II Reyes 7, 14. Espiritualmente se suele aplicar las palabras de este Salmo a nuestra vida de peregrinación en este mundo.

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