El Misterioso Salto del Tequendama

La historia que se convirtió en Leyenda.

Colombia es un país muy rico en cultura y tradición

En la mitología de los Muiscas, un antiguo pueblo que habitaba el corazón mismo de la ahora República de Colombia, se cuenta que fueron castigados por haber perdido el respeto a los dioses. Por eso, el gran dios Chibchacum decidió inundar la sabana y creó los ríos Sopó y Tivitó, y de su unión nacía el Funza, que hoy se conoce como río Bogotá. La inundación fue mortífera; mató hombres, animales y plantas. Los muiscas ofrendaron sacrificios a Bochica, quien con su bastón golpeó las rocas que sostenían el agua y se abrieron como hojas, dando paso a la formación del majestuoso Salto del Tequendama.

Este hermoso lugar se encuentra en el municipio de Soacha, a unos treinta kilómetros al sur de la capital colombiana, Bogotá. Humboldt lo describió en uno de sus famosos viajes y le da una altura de 157 metros. Aguas espumosas y majestuosas que guardan más de un misterio sin resolver.

Quizá lo más misterioso del Salto de Tequendama es que, durante muchos años, fue usado por los suicidas. Buscaban su altura para caer en menos de seis segundos, con la ventaja de perderse para siempre en el Lago de Muertos al final de la cascada. Sus cuerpos caían y se perdían para siempre. Según el siempre citado articulista judicial Felipe González Toledo, lo narró en 1941: «“Gracias a esta forma de suicidio, las familias de los desdichados se ahorraban los costos del entierro, pues la caída garantizaba una desaparición total”.

Pero esa «ventaja» se terminó gracias a uno de los primeros gremios de taxistas de Colombia: la flota de los taxis rojos.

Fue muy difícil hacerlo. En el primer intento llegaron a solo veinte metros del estruendoso ruido. Se volvió casi imposible continuar; sin embargo, su determinación era encontrar el cuerpo de su compañero Eduardo Umaña. Durante su búsqueda, otro de sus compañeros, Jorge Bejarano, intentó lanzarse al vacío de la cascada; resulta que tenía un pacto de muerte con Umaña. Sus amigos lo entregaron a la policía para que no lograra su cometido.

El salto de Tequenmada

En un segundo intento lograron llegar más lejos. El lugar empezó a tener un fuerte olor a podredumbre, quizá por tantos suicidas que allí yacían; no por nada se le llama El Lago de la Muerte. Entre el ruido y el agua en el aire, sus ropas se desprendían por la fuerza de la corriente; aún así, lograron ver una sombra que aparecía y volvía a desaparecer. Uno de ellos se acercó y la vio; estaba seguro de que era el cadáver de su amigo, pues aún se le veía entero. Al noveno intento lograron rescatarlo; estaba completamente desnudo, tan solo con una media y la corbata adherida a sus ojos. Al regresar, fueron recibidos como héroes en Bogotá.

Junto al salto había un hotel que se estableció en los años veinte del siglo pasado. Albergaba a muy distinguidos personajes de la época. Luego, cerró sus servicios y pasó a ser una estación de ferrocarril. En la actualidad, es un museo. Pero quienes lo conocen cuentan las más variadas historias, enigmas y misterios del más allá. Fantasmas de los suicidas que pululan en su llanto sin poder ir al Hades ni regresar al mundo de los vivos…

Salto del Tequendama en 1906

¿Existen los Fantasmas?

abril Adviento Agosto Arte Aviones Católica ciencia Corazon de Jesús cuaresma dailyprompt Diciembre enero Enigmas fantasmas febrero Gatos Historia Illinois izack4x4 Julio lecturadeldia leyendas Marzo mayo Meditación misterio mitos Navidad noviembre octubre Opinion ordinario Pascua Personajes Religion SaintCharles Salmos Salud Santoral Santos Segunda Guerra Septiembre Teología USA Virgen María

IA

Un comentario sobre “El Misterioso Salto del Tequendama

Deja un comentario