Se acercaban las celebraciones del pueblo y Wayne estaba inscrito en el rodeo. Para la fiesta y cono concursante debía vestir como un auténtico vaquero.
Ilusionado se fue donde el sastre y le pidió le hiciera una camisa para la justa. El sastre muy gustoso le preguntó ¿Quieres la camisa manga corta o manga larga? No lo sé, respondió Wayne. Esta bien dijo el sastre, porcel momento te tomo las medidas y regresa luego y me dices tu elección.
Necesitaba también un par de botas y se fue donde el zapatero y le pidió se las hiciera unas muy hermosas. El zapatero le preguntó ¿Quieres las botas de punta o cuadradas? No sé dijo Wayne. Está bien dijo el artesano, mientras escojo la horma ve a pensarlo y luego me lo dices.
Al día siguiente pasó Wayne frente a la sastreria y el sastre le preguntó ¿Quieres la camisa manga corta o manga larga? Wayne respondio: No lo sé. Siguió caminando y pasó frente a la zapatería y el zapatero le preguntó ¿Cómo quieres tus botas de punta o cuadradas? Wayne volvió a repetir: No lo sé.
A los dos días Wayne llegó por su camisa y el sastre ya la tenía lista; con la una manga corta y la otra larga. Wayne protestó y el sastre dijo: como no me dijiste como la querías decidí por ti. Pasó después por donde el zapatero, y las botas estaban listas, la derecha de punta y la izquierda cuadrada. El joven vaquero se quejó, el zapatero respondió, es que debí elegir por ti, y me pareció bien hacerlas así.
Wayne perdió el rodeo, porque no podía presentarse con esos atuendos.
Un viejo sabio sufi contaba sobre un discípulo que le dijo a su maestro: No sé qué elegir; y el maestro le respondió: Elige, o tu ruina es segura.


