Allá, muy allá en el Universo, el gran dios Viracocha creó el Mundo, al que no dotó de luz, pero que hizo a unos entes gigantes muy irrespetuosos. Unos monstruos gigantes que irrespetaron al dios, desobedeciéndolo en todo.
Viracocha se enojó mucho y decidió destruir a los altaneros gigantes, para lo que envió un gran diluvio, uno universal, como dirÃan en otros lares. La lluvia incesante destruyó todo a su paso, y la inundación logró desaparecer a los gigantes.
Entonces, Viracocha decidió crear al ser humano, pero esta vez lo hizo a un tamaño semejante al de él. Eran éstos humanos tan semejantes a Viracocha que el dios decidió enviar a un dios hombre a la tierra; se trataba de Viracohan, este dios hombre, o simplemente un enviado de Viracocha, tenÃa la misión de enseñar algunas normas morales a los seres humanos. Viracochan era sumamente fuerte y sabio, de esa manera los hombres lo respetaban. Él instruyó sobre como vivir en paz y cultivar la armonÃa. Él les enseño a trabajar la tierra con los ciclos de siembra y cultivo. Él fue quien enseñó a utilizar ciertas plantas como medicinas. Él enseñó a usar ropas para el frÃo. Fue él quien enseñó la bondad y la paciencia.
Sin embargo, el ser humano era necio. Era malvado e injuriaba a Viracochan. Lo odiaban porque vestÃa una simple túnica, muchas veces sucia por el trabajo y otras rota por su uso. Se burlaban de de él. Virachocan los convirtió en rocas. Algunos malvados quisieron escapar de la furia divina, pero no pudieron; el fuego purificador del gran volcan los alcanzó y los carbonizó. A la fuerza entendieron que debÃan respetarlo, porque Viracochan no sólo era hombre, sino que era también dios.
Viracocha continuó enseñando a lo largo de toda la Tierra. Llegó a un lugar maravilloso, solo comparable con lo que los otros llamaban paraiso. Un lugar rodeado de hermosas y mágicas montañas. La montaña sagrada del cuento universal. AllÃ, se emocionó mucho y decidió crear a un humano especial, que serÃa padre-madre de muchas naciones, lo llamó Alcaviza, y el hermoso valle recibió el nombre de Cuzco. En su éxtasis, Viracochan dio una promesa: después que Alcaviza parta, vendrán los incas orejones, a quienes recomendó se los respete como a su pueblo.

Viracocha

Viracochan Ayacucho
- Memoria de Santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia

- IV Domingo de Pascua

- El Milagro de la Dolorosa: Historia y Significado en Ecuador

- (sin tÃtulo)

- Fiesta de la Divina Misericordia

- Jueves de Pascua

abril Adviento Agosto Arte Aviones Católica ciencia Corazon de Jesús cuaresma dailyprompt Diciembre enero Enigmas fantasmas febrero Gatos Historia Illinois izack4x4 Julio lecturadeldia leyendas Marzo mayo Meditación misterio mitos Navidad noviembre octubre Opinion ordinario Pascua Personajes Religion SaintCharles Salmos Salud Santoral Santos Segunda Guerra Septiembre TeologÃa USA Virgen MarÃa

bello texto! gracias!!!
Gracias a ti por leerlo. 🙂