NO ES MAYOR EL SIERVO QUE SU SEÑO

Anuncios

NO ES MAYOR EL SIERVO QUE SU SEÑOR
San Juan Crisóstomo, Homilía 84, 3, sobre el evangelio de san Juan

Más que recorrer con la vista, meditemos: corona de espinas, manto, caña, bofetadas, venda en los ojos, salivazos, burlas. La meditación frecuente sobre estas cosas apacigua el alma; aun suponiendo que se burlen de nosotros, que suframos injusticias, repitamos una y otra vez: No es mayor el siervo que su señor.

No olvidemos a los judíos que, enfurecidos, dijeron: Estás endemoniado; tú eres samaritano; en nombre de Beelzebub arroja los demonios. Porque él sufrió estos insultos para que nosotros imitáramos su ejemplo, y toleráramos los sarcasmos que nos irritan grandemente. Pero él no sólo lo padeció, sino que consiguió con ello librar del riesgo de la eterna condenación a los que maquinaron su muerte; en efecto, envió a los apóstoles con el encargo de salvarlos. Escucha lo que les anunciaban: Sabemos que lo hicisteis por ignorancia; y así los invitaban a la conversión. También nosotros debemos imitarles. No hay cosa que más agrade a Dios que amar a los enemigos, y hacer bien a los que nos injurian.

Cuando alguien te ocasiona pesar, no le culpes, piensa que le empuja el tentador, y vuelca contra éste todo tu enfado: al tentado por el diablo, tenle compasión. Pues si el diablo es padre de la mentira, mucho más lo será de la ira irrazonable. Si ves que otro se ríe de ti, piensa igualmente que lo mueve el demonio, ya que tal proceder no es de cristianos. Y porque aquellos de quienes se dijo que llegará un día en que llorarán – Ay de vosotros, que ahora reís…- son ya más dignos de lágrimas que de oprobios cuando nos insultan, ridiculizan o incordian. Cristo mismo se conmovió pensando en Judas. Pongamos en práctica esas enseñanzas. De lo contrario, habremos venido al mundo en vano, peor aún, para nuestra desgracia.

* * *

Deja un comentarioCancelar respuesta