Salmo 74 (75)
El juicio de Yahvé
1∗Al maestro de coro. Sobre la melodía “No dañes”. Salmo de
Asaf. Cántico.
2Te alabamos, Yahvé, te alabamos;
invocamos tu Nombre
y narramos tus maravillas.
3∗ “Cuando Yo fije la hora,
juzgaré según la justicia.
4Conmovida la tierra y todos sus habitantes,
Yo sustentaré sus columnas.”
5∗
Por tanto, digo a los altaneros;
“No os ensoberbezcáis”;
y a los impíos:
“Cesad de engreíros en vuestro poder”;
6no levantéis vuestra cerviz
frente al Altísimo,
no digáis insolencias contra Dios.
7Porque no del oriente ni del occidente,
ni del desierto, ni de los montes,
viene la justicia,
8∗
sino que es Dios mismo el Juez;
a éste lo abate y a aquél lo encumbra.
9Porque en la mano del Señor hay un cáliz
de vino espumoso, lleno de mixtura;
y de él vierte:
lo beberán hasta las heces
todos los impíos de la tierra.
10Mas yo me gozaré eternamente,
cantando salmos al Dios de Jacob.
11 “Y Yo quebrantaré la cerviz
de todos los impíos,
y alzarán su cerviz los justos.”
NOTAS:
∗ 1. Sobre el epígrafe véase Salmo 56, 1 y nota. Este Salmo, rebosante de fe y entusiasmo, enaltece la justicia y el poder de Dios, que castiga a los malvados y cambia la suerte a favor de su pueblo. “Su color mesiánico escatológico es marcado” (Páramo) y algunos, como observa Ubach, lo consideran como una respuesta al “¿hasta cuándo?” del Salmo precedente versículo 10.
∗ 3 s. En los versículos 3 y 4 habla directamente Yahvé, quien consuela al justo recordándole que Él obrará, pero a su tiempo. Véase a este respecto Mateo 24, 42 44; Marcos 13, 32 y notas. El Salmo 2, 8 parece atribuir al Mesías la iniciativa y lo mismo Daniel 7, 13 y Apocalipsis 5, 7. Cf. Apocalipsis 12, 5; Salmo 72, 11 y nota; 101, 14; Isaías 60, 22; Malaquías 3, 17; Hechos 1, 7, etc. Ahora es todavía el “tiempo favorable”, de la reconciliación (Salmo 68, 14; Lucas 4, 16 ss.). Entonces será el día de la venganza (Isaías 61, 1 s.).
∗ 5. Vuelve a hablar el salmista para prevenir a los soberbios antes que Dios cumpla lo que dice en el versículo 11, donde Él vuelve a tomar la palabra.
∗ 8. Abate y ensalza a quien Él quiere y tanto a los individuos como a los reinos (cf. Salmo 109, 5 s.; 147, 9; I Reyes 2, 7-10; Daniel 2, 21), pues no debe a nadie cuenta de sus actos (cf. Romanos 9, 14-23). En cuanto a los primeros, Él se ha dignado hacernos saber que los que se hacen pequeños como niños, ésos serán los ensalzados. Y lo mismo sucederá con las naciones: cf. Mateo 20, 13 ss.; Santiago 4, 12; Lucas 1, 48-53; 18, 34; Isaías 51, 9; Salmo 32, 10 y 22, etc.
9 El cáliz es símbolo del castigo de Dios. Cf. Apocalipsis 14, 10; 16, 19; Isaías 51, 17-22; Jeremías 25, 15-17; Ezequiel 23, 31-33. Continúa el sentido del versículo 8: de Israel, que lo bebió antes (Salmo 59, 5), el cáliz pasará a las naciones (Fillion). Cf. Romanos 11, 17-24 y 30-32; Jeremías 25, 28 s. “Las heces (los desechos) al fondo de la copa son figura de los últimos tiempos y de una justicia que ya no tendrá misericordia” (Anónimo francés). Cf. Apocalipsis 10, 6 s.

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