Mes deMaría – Día 12
De la duda de Señor San José
- ° Prudencia y caridad de Señor San José.
- ° Humildad y paciencia de la Virgen Santísima.
- ° Conducta de Dios con respecto a María y á José
La preparación como (Aqui) en la pág. 21
PUNTO I. Cristiano, considera que Dios, cuyos planes no podemos entender, decidió no revelar a José el gran misterio que se había cumplido en María. José descubrió el estado de María después de regresar de la casa de Isabel, lo cual le causó mucho dolor. Sin embargo, siendo justo y amando a su esposa, decidió dejarla en secreto. Este es un ejemplo admirable de amabilidad, prudencia, moderación y amor. José no quiso manchar la reputación de María, a quien conocía como una mujer virtuosa. Si tuviéramos la misma prudencia, reserva y caridad al juzgar las acciones de los demás, evitaríamos muchas sospechas injustas, juicios precipitados y pecados.
PUNTO II . La Reina de las vírgenes enfrenta una difícil situación al ver sufrir a su casto esposo. A pesar de sentirlo profundamente, en vez de quejarse o revelar lo que podría justificar sus sentimientos, prefiere guardar silencio, humillarse y resignarse. Ella confía plenamente en Dios, encuentra consuelo en la oración y deja en manos de la Providencia el fin del sufrimiento de su esposo y el suyo. Si, para poner a prueba nuestra paciencia, la divina Providencia permite que otros duden de nosotros, nos acusen injustamente o nos humillen, imitemos el ejemplo de nuestra Santísima Madre. En lugar de quejarnos o desanimarnos, mantengamos silencio, oremos con fervor y depositemos toda nuestra confianza en Dios.
PUNTO III . Si Dios quiso probar tan duramente á los dos santos Esposos, fué para que su virtud se descubriera con mas resplandor. Entretanto que ocupaba á José el pensamiento de separarse de María, un. ángel le sacó de su inquietud, revelándole el misterio que ignoraba; y él, dócil á la voz del enviado celestial, guardó consigo á esta santa esposa, amándola despues, y respetándola mucho mas pollas gloriosas cualidades que la adornaban. A ejemplo de María, abandonémos también á la Providencia el cuidado de nuestra justificación, bien persuadidos, que ella sabrá hacer conocer nuestra inocencia, y disipar lo que podría afea’ la u oscurecerla. Sí, si es menester, Dios hará primero un milagro, que abandonar á sus servidores en la necesidad. El Jos espone alguna vezé terribles pruebas para purificar su virtud: pero despues de haberles dejado algún tiempo en la tribulación, sabe bien recompensarles y les consuela á proporcion de lo que han padecido.
La oracion para despues de la meditación pág. 25 (Aquí) y luego
la siguiente:
ORACION
¡Oh gloriosa Madre del Salvador! Como Madre de Jesús, tienes gran poder sobre su corazón. Como nuestra madre, tienes un corazón lleno de bondad y misericordia. Por favor, compadécete de mí. Felices son aquellos que se acercan a ti para unirse más íntimamente con Dios. Virgen santa, vengo a ti con el peso de mis pecados. Ten piedad de mi alma, libérame de mis pecados, controla mis pasiones y hábitos negativos, y ayúdame a obtener las virtudes necesarias para ir al cielo y disfrutar de tu compañía eternamente. Amén.
APARICION DE NUESTRA SEÑORA EN EL CERRO DEL TEPEYAC
Si grande y maravillosa es la aparición de Nuestra Sra. en la gruta de Lourdes, cómo debemos estarle de agradecídos los mexicanos, y cuán reconocidos á su gran bondad que quiso no simplemente aparecerse, sino quedar para siempre entre nosotros.
La simple relación de su aparición en el Tepeyac, y la curación del tio de Juan Diego, será el ejemplo que nos ocupe en este dia.
EJEMPLO
Relación de la aparición y curación de Juan Bernardino.
En 1531, en la ciudad de México, el indio Juan Diego se dirigía al templo de Santiago el Mayor en la fresca mañana del sábado 9 de Diciembre. Recién convertido a la fe católica, ansiaba escuchar la misa de la Virgen María. Al acercarse al cerro Tepeyac, fue envuelto por una melodía celestial que fluía desde la cima, decorada con una nube resplandeciente y un arco iris. Absorto en un extraño éxtasis, Juan Diego, sin miedo alguno, se vio invadido por una profunda alegría. Desde la nube blanca, una voz de mujer llamó su nombre, Juan, instándolo a acercarse. Con un corazón rebosante de emoción, Juan Diego ascendió velozmente la colina.
Vió en aquella claridad una hermosísima Señora, muy semejante á la que hoy se vé en su bendita Imágen, conforme a las señas que dio el indio de palabra; y hablándole aquella Señora con semblante apacible y alhagüeño en idioma mexicano, le dijo:
—Hijo mió, Juan Diego, á quien amo tiernamente, como á pequeñito y delicado, donde vas?
—Voy, respondió el indio; noble dueño y Señora mia, á México y al barrio de Tlaltelolco á oir la Misa que nos muestran los Ministros de Dios y substitutos suyos. Habiéndole oido María Santísima le dijo así:
—Sábete, hijo mió muy querido, que yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios, Autor de la vida Criador de todo, y Señor del cielo y de la tierra, que está en todas partes; y es mi deseo que se me labre un templo en este sitio, donde como Madre piadosa tuya y de tus semejantes, mostraré mi clemencia amorosa, y la compasion que tengo de los naturales, y de aquellos que me aman y me buscan, y de todos los que solicitaren mi amparo, y me llamaren en sus trabajos y aflicciones; y donde oiré sus lágrimas y ruegos, para darles consuelo y alivio: y para que tenga efecto mi voluntad, has de ir á la ciudad de México y al palacio del Obispo, que allí recide, á quien dirás que yo te envío, y como es gusto mió que me edifique un templo en este lugar; le referirás cuanto has visto y oido: y ten por cierto tú, que te agradeceré lo que por mí hicieres en ésto que te encargo, y te afamaré y sublimaré por ello: ya has oído hijo mió mi deseo; vete en paz, y advierte que te pagaré el trabajo y diligencia que pusieres; y así harás en esto todo el esfuerzo que pudieres.
Postrándose el indio en tierra le respondió:
—Ya voy, nobilísima Señora y dueña mió, á poner por obra tu mandato, como humilde siervo: quédate en buena hora.
Habiéndose despedido con reverencia Juan Diego se dirigió á México y entró al palacio del Obispado y despues de esperar mucho logró hablar con el Sr. Obispo que lo era el Illmo. Sr. D. Fray Juan de Zumárraga á quien refirió todo lo ocurrido; pero el Sr. Obispo no quiso darle crédito creyendo fuese aquello una ilusión del demonio y lo aplazó para que volviese entre algunos dias.
Salió Juan Diego bastante desconsolado y pasando por el mismo lugar en que habia hablado con la Virgen María le manifestó lo que le habia pasado con el Sr. Obispo y le suplicó enviase á otra persona noble y principal á la que pudiesen darle crédito.
—Oye hijo muy amado, díjole la Virgen, sábete que no me faltan servidores á quien mandar; mas conviene que tú hagas este negocio y por tu intervención ha de tener efecto mi voluntad y mi deseo y así te ruego hijo mió vuelvas mañana á hablar al Obispo y le digas me labre el templo que le pido y que quien te envía es la Virgen María Madre del verdadero Dios.
Obedeciendo el indio al dia siguiente 10 de Diciembre y despues de oir la misa volvió, aunque con los mismos trabajos de la víspera á hablar al Sr. Obispo, quien ya le prestó mayor atención y despues de varias preguntas para mas asegurarse de la verdad díjole que le pidiése una seña á quien le enviaba y en seguida notando que el indio no habia puesto reparo en esta condicion que le ponía llamó á dos personas de su confianza que lo siguiesen, lo cual se hizo pero al salir de México se les despareció y volvieron á México pidiendo al Sr. Obispo no le diese crédito y que si volvía lo castigase por el embeleco.
Luego que Juan Diego volvió al cerrito encontró á la Santísima Virgen á quien dió cuenta de todo y ella agradeciéndoselo lo citó para el día siguiente que llevarla la señal que le habian pedido.
Pasó el dia siguiente 11 de Diciembre sin que pudiese volver Juan por que se le habia enfermado un tío suyo llamado Juan Bernardino de fiebre maligna que los naturales llamaban cocolixili y habiéndose agravado le rogó á su sobrino fuese á llamar á un religioso que le administrase los Santos Sacramentos.
Con toda diligencia se dirigía Juan Diego el martes 12 de Diciembre á llamar al Sacerdote y viniéndole á la memoria el no haber vuelto á cumplir con el mandato de la Virgen María se dirigió por otro laclo temiendo ser reprendido por esta falta.
Habiéndo pasado por el paraje donde emana una fuentecilla de agua aluminosa le salió al encuentro la Virgen.
—¿Adonde vas hijo mió, y qué camino es el que has seguido? le preguntó. El indio todo confundido y turbado le manifestó el cuidado que tenia y por lo que no habia vuelto á verla.
Consolóle la Santísima Virgen y con semblante apacible le aseguró que á la vuelta encontraría sano á su tío Juan Bernardino y en seguida le ordenó que subiese á la cumbre del cerro y cortase las rosas que allí encontrara y las trajese a su presencia.
Obedeció el indio sin réplica no obstante que sabia que no habia flores en aquel lugar por ser todo peñascos. Volvió á la presencia de la Virgen y le mostró las rosas que habia cortado.
Cojiólas todas juntas la misma Señora y separándolas el indio en su manta se las volvió á verter en el regaso de ella y le elijo:
—¿Ves aquí la señal que has de llevar al Obispo y le dirás que por señas de estas rosas haga lo que le ordeno, no desplieges tu manta sino en presencia de él.
Llegó Juan Diego á la presencia del Obispo, díjole que llevaba las señas que le habia pedido y desplegando su manta cayeron las rosas, y se vio en ella la imagen de María Santísima.
Admirado el Sr. Obispo de este singular prodigio él y todos los circunstantes cayeron prosternados á su presencia y en seguida tomando con gran reverencia la manta en que estaba esculpida la Imagen de María, la coiocó en su oratorio donde comenzó á ser visitada y reverenciada por todos.
El Sr. Obispo acompañado de Juan Diego fué al sitio en que habia hablado cuatro veces con la Santísima Virgen y despues de haberle indicado los lugares en que se le habia aparecido la Virgen pidió permiso para ir á ver á su tío Juan Bernardino; el Sr. Obispo mandó algunos de su familia con él y encontraron bueno ya al tio quien les refirió habérsele aparecido una Señora y en el mismo instante se vió libre de su enfermedad; que ésta misma Señora le dijo que era su voluntad que se le edificase un templo en el lugar que le habia indicado á su sobrino Juan Diego y que su Imágen se llamase Santa María de Guadalupe.
Referido todo esto al Sr. Obispo procedió desdo luego dar cumplimiento á la voluntad de la Santísima Virgen erigiendo por lo pronto una hermita en aquel lugar donde fué colocada la Imágen con gran solemnidad. (1).
Este gran milagro por el que nosotros los mexicanos debemos encontrarnos satisfechos de tan gran favor pues él hizo esclamar á aquel santo prelado aquella célebres y memorables palabras N_on fecit taliter omni Nationi_. No ha hecho igual con otra nación.
_ Contemplemos este grande beneficio y correspondamos á él siendo siempre los mas fervientes adoradores del culto de Nuestra Señora de Guadalupe, acogiéndonos á ella en todas nuestras aflicciones y trabajos.
PRACTICA
Examinad si han sido siempre bien sinceras vuestras confesiones, y si habéis tenido la desgracia de callar alguna falta grave, pedid á la Virgen Santísima que os ayude á salir al momento de tan infeliz
JACULATORIA
Refugium pecatorum, ora pro nobis
Interceded por nosotros, vos que sois el refugio y el amparo de los pecadores
Lo demás (Aquí) como en la página 28
- El Milagro de la Dolorosa: Historia y Significado en Ecuador
- Solemnidad de María Santísima, Madre de Dios
- Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe
- Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María
- La Virgen de la Merced: Patrona y Defensora de la Fe
- Reflexiones sobre la Natividad de la Virgen María
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- IV Domingo de Pascua
- El Milagro de la Dolorosa: Historia y Significado en Ecuador
- (sin título)
- Fiesta de la Divina Misericordia
- Jueves de Pascua

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