Mes de María – Día 17
Alegría de María en la presencia de Jesús.
- ° Cuando contempla á este divino hijo.
- ° Cuando conversa con él.
- ° Cuando le acompaña en la carrera de su predicación,
La preparación (aquí) como en la pág. 21
PUNTO I. Imaginemos a María, una madre muy cariñosa y tierna, sosteniendo en sus brazos al Niño más santo, amable y hermoso. ¡Qué felices emociones llenarían su corazón maternal! Ella veía todas las riquezas de amor y santidad, todas las perfecciones de Dios concentradas en este adorable Niño; sabía que algún día sería el salvador del mundo y el Redentor de los hombres, que los reconciliaría con Dios, que les abriría las puertas del paraíso cerradas por el pecado, que lo llenaría de elegidos, y que sería adorado por todas las naciones de la tierra. ¡Qué alegría para esta bendita madre haber dado al mundo un Hijo así, y poder contemplarlo todos los días, servirle con sus propias manos, mostrarle su amor, y recibir tantas muestras de respeto y ternura de su parte! Este Salvador tan amable también se nos comunica a través de la oración y la santa comunión: aprendamos, por lo tanto, de su divina Madre cómo debemos recibirlo y hablar con él, la devoción con la que debemos invocarlo, y el amor con el que debemos tratarlo.
PUNTO II. La Virgen María se sentía muy feliz al hablar con su Hijo, y al escuchar de Él los grandes acontecimientos que sucederían en la Iglesia. Estas conversaciones sagradas le traían mucha luz, gracia y consuelo interior. Ella escuchaba con respeto cada palabra, observaba cada acción y las reflexionaba constantemente. Esta ocupación era digna de la Madre de Dios y siempre fue admirada por los santos en la tierra. Nosotros también debemos seguir su ejemplo, meditar en los misterios de la vida de nuestro amado Maestro, admirar sus hermosos ejemplos y tener siempre presente este modelo divino para imitar sus virtudes. Oremos a la Santísima Virgen pidiendo el espíritu de oración, fe, fervor, amor por Jesús y celo por nuestra propia perfección.
PUNTO III . María estaba muy feliz al ver todo lo que su hijo Jesús estaba haciendo: los milagros que realizaba, la cantidad de personas que lo seguían incluso en lugares desiertos para escuchar sus enseñanzas celestiales, los enfermos que acudían a él en busca de sanación, la alabanza y adoración que le daban como Hijo de Dios. Los seguidores de Jesús, la gente asombrada por sus palabras llenas de vida, los enfermos a los que había curado, los muertos a los que había devuelto la vida, todos alababan a María, la Madre de Jesús, y le mostraban su respeto y reconocimiento llamándola bienaventurada y dándole bendiciones. Así que unamos nuestras voces y corazones a este maravilloso coro de alabanzas que en honor a nuestro adorable Salvador y a su admirable Madre surge de todas partes.
La oracion para despues de la meditación (Aquí) pág. 25 y luego
la siguiente:
ORACION
Alégrate, mi alma, al ver el gran cuidado que el Señor, a través de su Madre, ha tenido contigo. Oh Reina del Cielo, me has protegido de muchos peligros y me has concedido las gracias de Dios. No merezco tanto interés en mi salvación, pero tu compasión ha hablado por mí. En respuesta a tus muchas bendiciones, daría mi sangre y mi vida, pero sé que aún sería insuficiente para demostrarte mi agradecimiento. Sólo puedo ofrecerte mis alabanzas y mi amor. Te pido que aceptes este humilde tributo y que continúes compartiendo la misericordia divina conmigo, que tanto lo necesito.
EJEMPLO
Confianza victoriosa
En la víspera de una festividad de la Virgen Santísima, un grupo de diez barcos que se dirigían a Venecia estaba en alta mar, a algunas leguas de Nuestra Señora de Loreto. A pesar de que toda la tripulación quería ir a misa al día siguiente en ese lugar sagrado, el capitán se oponía por miedo a los piratas turcos. Un marinero llamado Antonio, convencido de la protección de la Virgen Santísima, se comprometió a proteger todo el grupo solo con su ayuda. Aunque al principio sus compañeros dudaron, finalmente lo dejaron solo.
Al amanecer, divisó varios navíos turcos que se acercaban rápidamente. Antonio, confiando en la Virgen Santísima, se puso al frente del barco más expuesto, listo para defenderlo. Cuando un turco intentó escalar el barco, Antonio, arrodillado, le cortó la mano con un hacha, lo que provocó el pánico entre los atacantes, quienes creyeron que los barcos estaban llenos de soldados ocultos.
Los turcos, asustados, huyeron rápidamente. Antonio agradeció fervientemente a la Virgen por su protección. Mientras tanto, sus compañeros, que regresaban de Loreto, vieron a lo lejos la flota turca y temieron lo peor. Sin embargo, al acercarse, Antonio les mostró la mano del turco y les contó lo sucedido. Todos juntos entonaron las letanías de la Virgen para agradecerle por la victoria.
PRACTICA
En todos los peligros arrojaos con confianza á los brazos de la Madre de misericordia
JACULATORIA
Mala nostra pelle, bona cuncta posce
!Oh Maria! alejad de nosotros todos los males, y alcanzadnos todos los bienes.
Lo demás (Aquí) como en la página 28
- El Milagro de la Dolorosa: Historia y Significado en Ecuador
- Solemnidad de María Santísima, Madre de Dios
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- Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María
- La Virgen de la Merced: Patrona y Defensora de la Fe
- Reflexiones sobre la Natividad de la Virgen María
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