El Milagro de Jesús: Sanación del Sordomudo

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8 de septiembre

23er domingo T. Ordinario

Isaías 35:4-7 Santiago 2:1-5 Salmos 146:7-10 Marcos 7:31-37

Jusús Salva

Jesús “le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua” (Marcos 7:33).

Jesús sana a un sordomudo Marcos 7:31-37

EL SORDOMUDO. 31 Al volver del territorio de Tiro, vino, por Sidón, hacia el mar de Galilea atravesando el territorio de la Decápolis. 32 Le trajeron un sordo y tartamudo, rogandole que pusiese su mano sobre él. 33 Mas Él, tomándolo aparte, separado de la turba, puso sus dedos en los oídos de él; escupió y tocóle la lengua. 34 Después, levantando los ojos, al cielo, dió un gemido y le dijo: “Effathá”, es decir, “ábrete”. 35 Y al punto sus oídos se abrieron, y la ligadura de su lengua se desató, y hablaba correctamente. 36 Mas les mandó no decir nada a nadie; pero cuanto más lo prohibía, más lo proclamaban. 37 Y en el colmo de la admiración, decían: “Todo lo hizo bien: hace oír a los sordos, y hablar a los mudos”.

En este pasaje, el evangelista narra uno de los milagros de sanación realizados por Jesús, en el que cura a un hombre sordo con dificultad para hablar. Este acto de sanación ejemplifica el poder divino de Jesús y su compasión hacia aquellos que sufren.

En el milagro, Jesús utiliza la palabra «Effatá», que tiene una importancia trascendental. Este mandato no solo se relaciona con la apertura física de los oídos y la lengua del hombre, sino también con una apertura espiritual. En la tradición católica, este pasaje se asocia al sacramento del Bautismo, donde se realiza el rito del «Effatá» para simbolizar la apertura del corazón y los sentidos a la gracia de Dios.

Jesús aparta al hombre de la multitud para realizar el milagro en privado. Esto muestra la atención personal y el cuidado que Jesús tiene por cada individuo. La sanación no es solo un acto público, sino una experiencia profundamente personal.

A pesar de la solicitud de Jesús de no divulgar el milagro, la multitud no puede contener su asombro y proclama las maravillas que ha hecho. Este comportamiento refleja la naturaleza humana de compartir buenas noticias y la dificultad de contener la alegría ante un acto tan maravilloso.

Reflexión

De este pasaje se pueden extraer varios puntos importantes.

  • Jesús como Sanador: Jesús es presentado como el sanador divino que tiene poder sobre las enfermedades físicas y espirituales. Su capacidad para sanar es un signo de su divinidad y su misión de salvar a la humanidad.
  • La Importancia de la Fe: La sanación del sordomudo es también un llamado a la fe. La fe de aquellos que trajeron al hombre a Jesús y la fe del propio hombre son elementos cruciales en el milagro.
  • La Transformación Espiritual: El milagro no solo cura físicamente al hombre, sino que también simboliza una transformación espiritual. La apertura de los oídos y la lengua representa la apertura del corazón a la palabra de Dios y la capacidad de proclamar su mensaje.
  • La Misión Evangelizadora: La reacción de la multitud, que proclama las maravillas de Jesús, refleja la misión evangelizadora de la Iglesia. Los creyentes están llamados a compartir las buenas nuevas y a testimoniar las obras de Dios en sus vidas. Es que Cristo es Dios y el camino hacia la salvación y su Buena Nueva debe ser trasmitida a toda la humanidad.

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