San Junípero Serra: siempre adelante, nunca atrás
En el siglo XVIII, cuando atravesar el océano significaba abandonar para siempre la seguridad de la propia tierra, un fraile franciscano decidió emprender un camino que lo llevaría hasta los confines de la entonces Nueva España. Su nombre era Miguel José Serra, pero al ingresar en la Orden Franciscana tomó el nombre de Junípero.
Nacido en Mallorca en 1713, Serra fue profesor de filosofía y teología antes de convertirse en misionero. En 1749 partió hacia América. Primero trabajó en México y posteriormente recibió la misión de evangelizar en la Alta California.
En 1769 llegó a San Diego. Allí comenzó una extraordinaria aventura misionera que cambiaría para siempre la historia de California. Serra participó en la fundación de nueve misiones, entre ellas la Misión San Diego de Alcalá y la Misión de San Carlos Borromeo.
Pero su trabajo no consistía únicamente en levantar iglesias. Las misiones se convirtieron en comunidades donde se enseñaba la fe, pero también se desarrollaban actividades agrícolas, artesanales y educativas. Serra recorría grandes distancias para visitar comunidades y continuar su labor evangelizadora.
Su vida estuvo marcada por las dificultades. Caminó largas jornadas, sufrió enfermedades y enfrentó las enormes distancias y condiciones difíciles de la frontera. Sin embargo, mantuvo una extraordinaria perseverancia. La frase que se le atribuye resume bien ese espíritu:
“Siempre adelante, nunca atrás.”
Sin embargo, la historia de las misiones de California no puede contarse únicamente desde la perspectiva de sus misioneros. El encuentro entre los franciscanos y los pueblos indígenas produjo profundas transformaciones culturales y sociales. El sistema misional implicó también enfermedades, pérdida de autonomía y formas de trabajo y disciplina que hoy son objeto de un intenso debate histórico. Por eso, conocer a Junípero Serra exige reconocer tanto su fervor misionero como la complejidad de la época en la que vivió.
Serra murió el 28 de agosto de 1784 en la Misión de San Carlos Borromeo, en Carmel, California. Más de dos siglos después, el papa Francisco lo canonizó el 23 de septiembre de 2015.
San Junípero Serra permanece así como una figura inseparable de la historia de California: un franciscano que dedicó su vida a llevar el Evangelio a tierras lejanas, que fundó comunidades y que recorrió enormes distancias impulsado por su vocación.
Su historia nos deja una pregunta que trasciende su época: ¿hasta dónde estamos dispuestos a caminar por aquello en lo que verdaderamente creemos?
Siempre adelante. Nunca atrás.
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