El secreto del Rancho Skinwalker.
AVISTAMIENTOS DE OVNIS
EXTRAÑOS SUCESOS AHUYENTAN A LOS PROPIETARIOS Y ATRAEN LA ATENCIÓN DE LOS PRODUCTORES DE TELEVISIÓN

Poco después de adquirir un rancho de 200 hectáreas en Utah en 1994, Terry y Gwen Sherman experimentaron una sensación desalentadora de remordimiento que suelen tener los compradores, cuando comenzaron a presenciar eventos desconcertantes. Durante las noches, avistaron luces inusuales en el cielo, mientras que al amanecer descubrían grandes áreas de hierba aplastada en forma de triángulos. Además, se encontraron con el perturbador hallazgo de cadáveres de ganado mutilados. Estos sucesos inquietantes despertaron tanto su curiosidad como su preocupación, llevándolos a investigar más a fondo los misterios ocultos en su propiedad.
«Durante un extenso período, nos planteamos con profunda curiosidad qué fenómeno estábamos presenciando; si se trataba de alguna entidad vinculada a un proyecto sumamente confidencial», expresó Terry Sherman a Desert News en 1996. «Honestamente, aún desconozco qué conclusión extraer al respecto».
Solo empeoró. Una noche, la luz siguió al coche de Gwen hasta su casa desde el trabajo. En otra ocasión, Terry se adentró en el campo con sus perros y escuchó voces masculinas por encima de él que hablaban en un idioma desconocido. Los perros ladraban descontroladamente, pero cuando Terry levantó la vista, no vio nada.
Convencidos de que su tierra había pasado a ser considerada un foco de intensa actividad de objetos voladores no identificados, en el año 1996, los Sherman optaron por vender su rancho por la impresionante suma de $200,000 al respetado magnate de Las Vegas, y ferviente creyente en la existencia de seres extraterrestres, Robert Bigelow. Con decidido empeño, Bigelow procedió a instalar sofisticadas cámaras de video por toda la extensión del terreno, con el afán de captar evidencia visual de dicha presencia extraterrestre.

Si bien Bigelow nunca logró capturar nada en cámara, sí recopiló numerosos testimonios de testigos que reportaron actividad inusual en la zona. Estos relatos se remontan incluso a un misionero franciscano que en 1776 documentó haber avistado lo que describió como bolas de fuego en el cielo. Sin embargo, algunos escépticos argumentan que los avistamientos son «ilusorios» y sugieren que los Sherman inventaron estas historias.
Hoy en día, el rancho es propiedad del magnate inmobiliario de Utah, Brandon Fugal. Se le conoce como Skinwalker Ranch en honor a los seres cambiaformas similares a hombres lobo de la tradición navajo. Según el sitio web del rancho, actualmente funciona como un «laboratorio viviente» dedicado al estudio de inteligencias y fenómenos interdimensionales. También es el escenario del programa «The Secret of Skinwalker Ranch» del canal History.

Pero no queda solo allí. Les voy a contar una corta historia del Rancho Skinwalker:
Era una noche oscura y tormentosa, y el joven periodista Alex se dirigía al Rancho Skinwalker para investigar los extraños sucesos que allí ocurrían. Había oído hablar de las historias de ovnis, monstruos y fantasmas que aterrorizaban a los habitantes del lugar, y quería verlo con sus propios ojos. Llevaba consigo una cámara, una grabadora, un teléfono y una linterna, dispuesto a documentar cualquier cosa que encontrara.
Alex llegó al rancho después de conducir por un largo y solitario camino de tierra. Se bajó del coche y se acercó a la verja que rodeaba la propiedad. Vio un cartel que decía: «Propiedad privada. Prohibido el paso. Peligro». No le hizo caso y saltó la verja, entrando en el rancho. Siguió un sendero que lo llevó hasta una vieja casa de madera, que parecía abandonada. Decidió entrar y explorar el interior.
La casa estaba en mal estado, llena de polvo, telarañas y muebles rotos. Alex encendió su linterna y empezó a recorrer las habitaciones, buscando algo interesante. En el salón, vio una chimenea apagada, un sofá desgarrado y una mesa con un periódico viejo. Lo cogió y leyó el titular: «Desaparece una familia en el Rancho Skinwalker». La fecha era de hace diez años. Alex sintió un escalofrío y siguió avanzando.
En la cocina, vio un fregadero lleno de platos sucios, una nevera vacía y un cuchillo ensangrentado sobre la encimera. Alex se preguntó qué habría pasado allí, y si tendría algo que ver con la familia desaparecida. Decidió no tocar nada y continuar su exploración.
En el pasillo, vio tres puertas cerradas. Una de ellas tenía un cartel que decía: «No entrar». Alex sintió curiosidad y decidió abrirla. Al hacerlo, se encontró con una escena horrible: una habitación llena de sangre, huesos y vísceras. En el centro, había una cama con un cadáver mutilado, que parecía ser el de un hombre. Tenía los ojos abiertos y una expresión de terror en el rostro. Alex se quedó paralizado, sin poder creer lo que veía. De repente, oyó un ruido detrás de él. Se giró y vio una sombra que se movía por el pasillo. Era una criatura de aspecto humanoide, pero con garras, colmillos y pelo negro. Tenía los ojos rojos y brillantes, y una mirada malvada. Era un Skinwalker, el ser que acechaba el rancho.
Alex gritó y corrió hacia la salida, pero el Skinwalker fue más rápido y lo alcanzó. Lo agarró por el cuello y lo levantó en el aire. Alex intentó liberarse, pero fue inútil. El Skinwalker le sonrió y le dijo con una voz gutural:
- Bienvenido al Rancho Skinwalker, Alex. Espero que disfrutes de tu estancia.
Y acto seguido, le arrancó la cabeza de un mordisco.


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