¿Por Qué Dudar de Dios? Reflexiones sobre Zacarías

19 de diciembre

Jueces 13:2-7, 24-25 Salmos 71:3-6, 16-17 Lucas 1:5-25

¿Dudas?

“No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada” (Lucas 1:13).

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San Lucas en 1:5-25 relata la anunciación del nacimiento de san Juan el Bautista a Zacarías:

«En los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías. Su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran de edad avanzada. Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, le tocó en suerte según la costumbre del sacerdocio, entrar en el santuario del Señor para ofrecer el incienso. Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso. Y se le apareció un ángel del Señor, puesto en pie a la derecha del altar del incienso. Al verle Zacarías, se turbó y tuvo miedo. Pero el ángel le dijo: ‘Zacarías, no temas, porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; porque será grande delante del Señor. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto’. Dijo Zacarías al ángel: ‘¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada’. Respondiendo el ángel, le dijo: ‘Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte y a darte estas buenas nuevas. Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo’. El pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el santuario. Cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. Y él les hablaba por señas, y permaneció mudo. Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa. Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se recluyó en casa por cinco meses, diciendo: ‘Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres».

La Fe y la Incredulidad

En el evangelio de ayer veíamos como la fe de José era muy fuerte, a tal punto que obedeció sin reclamos. Ahora venmo s a Zacaria que duda sobre lo que le dice el Angel. Para él era imposible que sucediera lo que dijo el ángel, como diríamos en nuestros días, necesitamos pruebas. Si, le exigimos pruebas a Dios y que no son así de simples las cosas.

Este tema me recuerda cómo tomamos hoy en día los católicos la oración, algo así como que no sirve sino solo para darnos un poco de paz y así tal vez decidir mejor lo que vamos a hacer, y la oración se convierte solo en un complemento a la acción dura y fuerte. Hay un dicho que lo repiten todos: «A Dios rogando y con el mazo dando», claro, la oración es solo para decir que por si acaso Dios haga algo, pero lo que importa es golpear el mazo. Zacarías le dice al ángel, algo así como: «mira, somos viejos, eso no es posible, sí, yo creo en Dios, pero eso no puede ser.» Pero la verdad es que la oración es fundamental, porque la Escritura dice: «en vano trabajan los obreros si no es Dios el que construye», sí, es decir, lo primero es la voluntad de Dios, y nuestro esfuerzo puede ser absoluto, pero no sirve si no está conforme a la voluntad de Dios. Podemos ser los más incapaces, pero si Dios lo quiere, lo haremos.

La Importancia de la Oración

Es interesante porque el angel le dice a Zacarías que su oración ha sido escuchada, pero él insiste en que no puede ser posible. Zacarias y su mujer Isabel le venían pidiendo a Dios que les diera un hijo. La respuesta se demoró pero llegó. POr eso debemos inisistir en la Oración, no debemos desfallecer ni perder la fe. San Jose de Cupertnino dijo: Reza que el cielo no está vacío ni están sordos», Ora.

Para finalizar, quiero recordar la frase de San Agustín respecto a la oración y el trabajo: «Ora como si todo dependiera de Dios, y trabaja como si todo dependiera de ti». Esta frase no desprecia ni la oración ni el trabajo; esta frase sí que es católica.

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