5 de abril
san Vicente Ferrer
Jeremías 11:18-20 Salmos 7:2-3, 9-12 Juan 7:40-53
Este es el Mesías
“¡Destruyamos el árbol mientras tiene savia, arranquémoslo de la tierra de los vivientes! (Jeremías 11:19)
#abril #lecturadeldia #cuaresma
Juan 7:40-53 nos presenta un cuadro vibrante de división y discernimiento entre quienes escuchan a Jesús durante la fiesta de los Tabernáculos. Desde la perspectiva de la doctrina católica, este pasaje revela la lucha entre la fe y la incredulidad, la autoridad de Cristo como revelador del Padre y el papel del Espíritu Santo en guiar a la verdad, mientras nos invita a reflexionar sobre nuestra propia respuesta a su palabra.
El texto comienza con las reacciones del pueblo ante las enseñanzas de Jesús: «Este es verdaderamente el Profeta», dicen algunos; otros afirman, «Este es el Mesías». Estas declaraciones reflejan un anhelo mesiánico arraigado en las promesas del Antiguo Testamento, como el profeta anunciado por Moisés (Dt 18:15) o el rey davídico esperado. Sin embargo, surge la duda: «¿Acaso va a venir el Mesías de Galilea? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David y de Belén?». Este debate pone de manifiesto un conocimiento parcial de las Escrituras, pues, aunque Jesús nació en Belén (Mt 2:1), su vida pública está asociada a Galilea. Desde la fe católica, esto subraya que la revelación de Cristo trasciende las expectativas humanas: Él cumple las profecías, pero de un modo que desafía las interpretaciones rígidas (Catecismo, n. 65).
La división entre el pueblo —»unos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima»— refleja el drama de la libertad humana ante la gracia. Jesús, como Verbo encarnado, provoca una crisis de decisión: aceptar o rechazar su testimonio. El Catecismo (n. 589) señala que Cristo «desconcertó» a muchos por su humildad y su mensaje, y aquí vemos cómo su presencia polariza corazones. Los guardias, enviados por los fariseos para arrestarlo, regresan diciendo: «Jamás ha hablado nadie como este hombre». Esta admiración espontánea apunta a la autoridad divina de Jesús, cuya palabra lleva el peso de la verdad eterna, un eco del poder creador de Dios (Jn 1:1).
Los fariseos, en cambio, reaccionan con desprecio: «¿También vosotros os habéis dejado engañar? ¿Acaso ha creído en él algún jefe o algún fariseo?». Su arrogancia intelectual y su apego a la autoridad humana los ciegan ante el signo de la humildad de Cristo. Aquí, la doctrina católica nos invita a examinar nuestra propia disposición: ¿confiamos en la sabiduría del mundo o en la de Dios? San Pablo, en 1 Corintios 1:25, nos recuerda que «la locura de Dios es más sabia que los hombres», y Jesús encarna esa sabiduría divina que los soberbios rechazan.
La intervención de Nicodemo, un fariseo que había dialogado con Jesús (Jn 3:1-21), es un rayo de luz en esta escena: «¿Acaso nuestra Ley juzga a un hombre sin haberlo oído primero?». Su defensa, aunque tímida, muestra una apertura al Espíritu Santo, que guía hacia la verdad (Jn 16:13). La respuesta burlona de los fariseos —»¿También tú eres de Galilea? Escudriña y verás que de Galilea no sale profeta»— revela su prejuicio y su negativa a buscar la verdad con sinceridad. Sin embargo, la ironía es que las Escrituras sí hablan de profetas asociados a Galilea, como Jonás, y, más aún, Cristo supera toda expectativa profética como el Hijo de Dios.
Juan 7:40-53 nos llama a escuchar la voz de Jesús con un corazón humilde y abierto, reconociéndolo como el Mesías y Profeta definitivo. Nos desafía a no dejarnos llevar por prejuicios o apariencias, sino a buscar la verdad en la fe, asistidos por la gracia. La división entre el pueblo prefigura la que aún existe ante Cristo: unos lo acogen como Salvador, otros lo rechazan. Este pasaje, leído en el contexto de la fiesta de los Tabernáculos —con su simbolismo de agua viva y luz—, nos urge a acercarnos a Jesús, fuente de vida eterna, y a responder con fe a su llamado, dejando que su palabra transforme nuestras vidas.
- Memoria de Santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia

- IV Domingo de Pascua

- El Milagro de la Dolorosa: Historia y Significado en Ecuador

- Domingo de Pascua de la Resurrección del SeñorVigilia pascual en la noche santa

- Miércoles Santo
- Vida Eterna a través de la Fe en Cristo

