July 31, 2025
Éxodo 40, 16-21. 34-38 Salmo 83, 3. 4. 5-6a y 8a. 11 Mateo 13, 47-53
Memoria de San Ignacio, presbítero
Qué agradable, Señor, es tu morada.
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El pasaje de Mateo 13, 47-53 presenta la parábola de la red barredera y concluye el discurso en parábolas con una enseñanza sobre el verdadero discípulo del Reino.
“El Reino de los Cielos se parece a una red que se echa al mar y recoge peces de toda clase; cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en canastos los buenos, y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos, y los echarán al horno ardiente. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.”
(Mt 13, 47-50)
Comentario con doctrina católica y Santo Tomás
La Iglesia como red
Según la doctrina católica, la red representa a la Iglesia y su misión evangelizadora. La Iglesia, como enseña el Catecismo (cf. CIC 553, 541), anuncia el Reino y llama a todos sin distinción, “recoge peces de toda clase”. En la Iglesia conviven justos y pecadores hasta la consumación de los tiempos. Este aspecto es esencial en la comprensión católica del misterio de la Iglesia peregrina, que es santa por su Cabeza, Cristo, pero a la vez compuesta por pecadores llamados a la conversión.
Santo Tomás de Aquino, en su Catena Aurea, comenta recogiendo las palabras de San Jerónimo y otros Padres, que la red es símbolo de la predicación del Evangelio, que alcanza a todos los hombres. La separación final no corresponde al hombre, sino a Dios, a través de sus ángeles, en el juicio.
La separación final
Santo Tomás, en la Suma Teológica (Suplemento, q. 89), expone la doctrina sobre el juicio final. Allí enseña que el juicio universal manifestará la justicia de Dios y la verdad de las obras humanas. El “llanto y rechinar de dientes” es una expresión frecuente en el Evangelio para significar la pena eterna, que es la separación definitiva de Dios, el mayor de los males.
Reflexión espiritual
Esta parábola es una llamada al examen de conciencia y a la conversión. No basta con estar “dentro de la red”, es decir, formar parte visible de la Iglesia. Es necesario vivir en gracia, practicar las virtudes y buscar la santidad. La pertenencia externa a la comunidad no asegura la salvación sin una vida coherente.
El discípulo del Reino, al final del pasaje, es comparado con un escriba instruido que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas. Santo Tomás señala que este tesoro es la doctrina de Cristo, que une el Antiguo y el Nuevo Testamento, y que el cristiano debe conocer, meditar y enseñar.
Conclusión
El mensaje de este pasaje es doble:
- La Iglesia es universal y su acción evangelizadora abraza a todos, pero la conversión personal es necesaria.
- El juicio final es cierto y habrá una separación definitiva. Por eso, la vida cristiana exige vigilancia y perseverancia.
Santo Tomás subraya que la verdadera sabiduría del discípulo es unir la ciencia de la fe con la vida virtuosa, para que, llegado el día de la separación, sea hallado entre los justos.
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