El Gato Alado de Pineville
#fantasmas #gatos
(Relato del tío Izack)
(Basado en una historia real)
Dicen los viejos del condado que, en las colinas de Pineville, cuando el viento baja de los montes y se mete entre los árboles, se escucha un leve maullido… no común, no terrenal. Un maullido que viene desde arriba, como si viniera del mismo cielo.
Cuentan que en el verano de 1959, un muchacho llamado Doug Shelton encontró a un gato en el cobertizo de su granja. Era un animal callejero, de pelaje espeso y ojos que parecían tener fuego. Al principio, nada tenía de especial, hasta que una mañana, mientras el sol caía sobre el valle, Doug vio algo que lo dejó sin aliento: del lomo del gato sobresalían dos grandes mechones de pelo, largos, duros, casi como plumas.
El chico corrió a buscar a su madre, y pronto todo Pineville hablaba del “gato alado”. La gente venía desde los pueblos vecinos para verlo, pagando unas monedas por asomarse a la caja donde el animal descansaba, tranquilo, con la mirada fija en quien lo observaba. Algunos juraban que en la noche, cuando nadie miraba, el gato movía esas alas… que las agitaba suavemente, levantando polvo del suelo.
Pero como en toda historia extraña, no faltó quien reclamara lo suyo. Una mujer, la señora Hicks, llegó un día diciendo que el gato era suyo, que se llamaba Mitzi y que había desaparecido semanas antes. Hubo discusión, gritos y hasta un juez que tuvo que intervenir.
El día del juicio, Doug llevó la caja con el gato. Al abrirla, un murmullo recorrió la sala: las alas habían desaparecido. Solo quedaban dos zonas calvas donde antes se alzaban los mechones. Algunos se rieron, otros se persignaron. El juez, sin mucho qué decir, resolvió el pleito y mandó a todos a casa.
Esa noche, sin embargo, el gato se escapó. Nadie volvió a verlo.
O eso creyeron.
Desde entonces, cada tanto, alguien jura haber visto una silueta moverse sobre los tejados cuando la luna está baja y las luciérnagas se esconden. Un felino que se desliza entre el viento, con dos alas oscuras que apenas se distinguen. Los perros callan, los gallos se agitan, y el aire huele a ozono, como si algo antiguo cruzara el cielo.
Los abuelos dicen que no era pelo, ni piel, ni truco alguno.
Dicen que Thomas, o Mitzi, como quiera que se llamara, fue el primer gato que logró escapar de la tierra.
Y si alguna vez pasas por Pineville en una noche callada,
cuando el fuego de la fogata chispee y el bosque parezca escuchar,
pon atención:
tal vez oigas un maullido que no viene de los arbustos,
sino del aire…
del aire mismo que respiras.
- La Puerta Que Late en la Noche
- La Resurrección de Mary
- El Gato Alado de Pineville

- La Luz Perdida
- Una Noche sin final
- La Senda de los Caminantes Eternos
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