El origen de los animales (Clanes) — Craskigi / Creek
Relato mítico del pueblo Muscogee
#leyendas
Al principio, cuando el mundo era apenas un campo vacío de silencio, no existían animales ni clanes. Sólo caminaban los Primeros Hombres, creados del rojo de la tierra y del aliento del Gran Espíritu. Vivían sin compañía, sin guía, sin señales en el cielo ni en la hierba. Era un tiempo joven, un tiempo sin nombres.
Fue entonces cuando Craskigi, el Sabio de las Alturas, descendió desde la montaña del amanecer. Su rostro estaba pintado con los colores del día nuevo, y su voz era como el viento antes de que el sol lo caliente.
—Los hombres caminan solos —dijo—. Necesitan aliados, necesitan espejos, necesitan maestros.
Y clavó su bastón en la tierra.
La tierra vibró. Del bastón brotó una chispa, y esa chispa se partió en mil luces que corrieron por el mundo para esconderse en cuevas, montes y ríos. Al amanecer, de cada escondite salió un ser distinto: unos con garras, otros con alas, otros con escamas, otros con cuernos.
Nacieron así los animales, cada uno con su espíritu y su fuerza.
Los hombres se acercaron, maravillados. Pero Craskigi les habló con gravedad:
—Estos seres no son juguetes ni esclavos. Son tus hermanos. Cada uno lleva una virtud que tú no tienes.
Mírense en ellos, y ellos vivirán en ustedes.
Entonces señaló al águila:
—Tú gobernarás a los que buscan la visión.
Señaló al oso:
—Tú darás fuerza y resistencia.
Señaló al ciervo:
—Tú enseñarás la suavidad en el camino difícil.
Señaló al lobo:
—Tú darás lealtad y sabiduría para vivir en grupo.
Señaló al mapache, a la tortuga, a la serpiente del maíz, al halcón, al zorro, al búfalo, al gato salvaje…
A cada uno le dio un don y a cada don un espejo en los hombres.
Los clanes nacieron esa misma mañana.
El que tenía sueños de altura se volvió del Clan Águila.
El de manos fuertes y silenciosas se volvió del Clan Oso.
El corazón rápido y generoso eligió el Clan Ciervo.
El espíritu que nunca abandona a los suyos tomó el Clan Lobo.
Y así, uno a uno, los hombres encontraron en los animales su reflejo verdadero.
Craskigi, al verlos unidos, dijo:
—Mientras recuerden quiénes son, los clanes serán familia del mundo, y el mundo será su hogar.
Después subió nuevamente a la montaña del amanecer, y allí, dicen, sigue mirando que los hombres no olviden que, en cada pájaro, en cada huella, en cada respiración del bosque, late el origen de su propio espíritu.
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