San Pío de Pietralcina y el trabajo de un joven

San Pío de Pietrelcina y el primer trabajo de un joven

Hay testimonios de fe que llaman especialmente la atención por la sencillez de lo que se pide. No siempre se trata de grandes acontecimientos. A veces una persona simplemente necesita un trabajo para comenzar su vida, ayudar a su familia y recuperar la esperanza.

Uno de estos testimonios está relacionado con San Pío de Pietrelcina y fue contado por Janaina Gonçalves dos Santos, una devota del santo que vive en Igarapava, en el estado brasileño de São Paulo.

Janaina cuenta que, a través de una amiga de su trabajo, conoció un proyecto de evangelización dedicado a San Pío. A partir de entonces comenzó a participar en las oraciones que se transmitían diariamente.

El 7 de septiembre, comenzó a rezar una oración que, según explica en su testimonio, era una de las devociones que rezaba el propio Padre Pío: la oración de la Coronilla al Sagrado Corazón de Jesús.

Pero su petición tenía un destinatario muy concreto.

Janaina no estaba rezando simplemente para que «alguien de su familia» tuviera suerte. Pedía la intercesión de San Pío por un empleo para su sobrino, que necesitaba urgentemente una oportunidad laboral.

Continuó rezando durante todo el mes de septiembre.

Y entonces ocurrió algo que para ella adquirió un significado especial.

El 23 de septiembre, precisamente el día en que la Iglesia celebra a San Pío de Pietrelcina, su sobrino comenzó a trabajar.

Era su primer empleo y el puesto era como ayudante o auxiliar de pintor.

Janaina recibió aquel acontecimiento como una gracia obtenida por la intercesión del santo. En su testimonio expresa su agradecimiento a Dios y a San Pío, atribuyendo a su intercesión aquella oportunidad para su sobrino.

La coincidencia entre la fecha de la petición, el período de oración y el día en que comenzó el trabajo hizo que aquella experiencia tuviera para ella un significado espiritual particularmente profundo.

San Pío y las necesidades concretas

Este testimonio nos recuerda algo importante sobre la oración cristiana: podemos presentar a Dios nuestras necesidades concretas.

Un joven que necesita su primer trabajo necesita algo muy real. Necesita una oportunidad, una puerta que se abra, alguien que confíe en él y la posibilidad de comenzar.

La intercesión de los santos no sustituye nuestro esfuerzo. El cristiano continúa buscando, preparándose, presentándose a entrevistas y aceptando las oportunidades que aparecen. Pero puede hacerlo poniendo sus necesidades bajo la protección de Dios.

San Pío comprendía profundamente el valor de la oración y de la confianza en Dios. Por eso, para tantos de sus devotos, acudir a él significa decir:

«Padre Pío, presenta mi necesidad ante Dios. Si esta oportunidad es buena para mí, ayúdame a encontrarla; y si Dios tiene otro camino preparado, ayúdame a reconocerlo».

El testimonio de Janaina es un relato personal de fe y, por sí mismo, no constituye un milagro oficialmente reconocido por la Iglesia. Pero expresa una experiencia que para ella fue una respuesta concreta a su oración.

Y quizá ahí esté precisamente la belleza de este relato.

Un joven necesitaba su primera oportunidad. Una mujer decidió rezar por él. Y la respuesta llegó en un día que, para ella, difícilmente podía pasar inadvertido: el 23 de septiembre, fiesta de San Pío de Pietrelcina.

Oración a San Pío por un trabajo

San Pío de Pietrelcina,
tú que conociste el poder de la oración
y enseñaste a confiar siempre en Dios,
intercede por quienes buscan trabajo.

Presenta especialmente ante el Señor
a quienes necesitan su primer empleo,
a quienes llevan mucho tiempo desempleados
y a quienes necesitan una oportunidad
para comenzar nuevamente.

Ayúdalos a no perder la esperanza,
a trabajar con perseverancia
y a reconocer las puertas que Dios abre en su camino.

San Pío, ruega por nosotros
y presenta nuestras necesidades
ante el Sagrado Corazón de Jesús.

Amén.

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