9 de noviembre
Dedicación de la Basílica de Letrán
Ezequiel 47:1-2, 8-9, 12 1 Corintios 3:9-11, 16-17 Salmos 46:2-3, 5-6, 8-9 Juan 2:13-22
Reconstruccion del Templo
“Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo” (1 Corintios 3:17).
San Juan 2:13-22, nos narra el evento conocido como la purificación del Templo. Aquí está el texto según la Biblia de Jerusalén:
Juan 2:13-22 (Biblia de Jerusalén)
«Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados. Hizo entonces un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con las ovejas y los bueyes; desparramó las monedas de los cambistas y volcó sus mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad esto de aquí. No hagáis de la casa de mi Padre una casa de mercado. Sus discípulos se acordaron de que está escrito: ‘El celo por tu Casa me devora. Entonces intervinieron los judíos y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras para obrar así? Jesús les respondió: Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré. Los judíos replicaron: Cuarenta y seis años ha costado construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días? Pero él hablaba del Santuario de su Cuerpo. Así cuando resucitó de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho esto y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesús.»
Reflexión:
Este episodio evangélico ocurre durante la celebración de la Pascua judía, una festividad central en la religión judía que conmemora la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto. Jesús sube al Templo de Jerusalén, el centro espiritual y religioso del pueblo judío, y se encuentra con una escena que le provoca una reacción intensa: comerciantes y cambistas ocupando un lugar sagrado, utilizando el espacio del Templo para el comercio y la ganancia personal.
La acción de Jesús al expulsar a los mercaderes del Templo no solo es un acto de indignación, sino una poderosa declaración sobre la santidad de la casa de Dios. Él está reclamando el espacio del Templo como un lugar de adoración y oración, no de comercio y explotación. Su gesto es una defensa apasionada de la pureza y el propósito original del Templo.
yendo más allá, hacia lo teológico, las palabras de Jesús sobre destruir el Templo y levantarlo en tres días son enigmáticas y provocan la incredulidad de los judíos presentes. Sin embargo, el evangelista Juan nos proporciona una clave interpretativa: Jesús se refiere al templo de su cuerpo. Este pasaje prefigura la muerte y resurrección de Jesús, sugiriendo que su cuerpo es el verdadero templo donde habita la divinidad.
Jesús no solo purifica el Templo físico, sino que introduce una comprensión más profunda de la presencia de Dios en el mundo. A través de su resurrección, Él se convierte en el nuevo Templo, el lugar donde los fieles pueden encontrar a Dios. Este acto también subraya el compromiso de Jesús con la renovación y la transformación espiritual.
Como aplicar este evangelio a nuestra vida diaria:
Este pasaje nos invita a reflexionar sobre varias dimensiones de nuestra fe y práctica religiosa:
- Reverencia por los Lugares Sagrados: Nos llama a respetar y honrar los espacios dedicados a la adoración, manteniéndolos libres de influencias comerciales y distracciones mundanas.
- Celo por la Casa de Dios: El celo de Jesús por la pureza del Templo nos inspira a ser igualmente apasionados por mantener nuestra fe y práctica religiosa en alineación con los valores y enseñanzas divinas.
- Transformación Espiritual: Al identificar su cuerpo como el nuevo Templo, Jesús nos invita a reconocer la presencia de Dios en nuestras vidas y en nuestras comunidades, buscando una transformación interna y una renovación constante de nuestra relación con Dios.
- Justicia y Equidad: La expulsión de los mercaderes también puede interpretarse como un llamado a luchar contra la injusticia y la explotación, asegurando que nuestros actos de fe promuevan la equidad y el bien común.
Para terminar, Juan 2:13-22 nos presenta una poderosa lección sobre la reverencia, la justicia y la transformación espiritual. Nos desafía a examinar nuestra relación con los lugares sagrados y con Dios, y a vivir nuestra fe con integridad, celo y compasión.
- Vigilar con esperanza: el día que llega sin aviso
- Velar y orar: la vigilancia del corazón ante el fin
- La higuera y la palabra que no pasa
- La redención se acerca: esperanza en medio de la desolación
- Perseverar en la fe: el testimonio en medio de la prueba
- Los signos del fin: el llamado a la esperanza firme
abril Adviento Agosto Arte Aviones Católica ciencia Corazon de Jesús cuaresma dailyprompt Diciembre enero Enigmas fantasmas febrero Gatos Historia Illinois izack4x4 Julio lecturadeldia leyendas Marzo mayo Meditación misterio mitos Navidad noviembre octubre Opinion ordinario Pascua Personajes Religion SaintCharles Salmos Salud Santoral Santos Segunda Guerra Septiembre Teología USA Virgen María
- V Domingo de Pascua
- Memoria de Santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia
- IV Domingo de Pascua
- El Milagro de la Dolorosa: Historia y Significado en Ecuador
- (sin título)
- Fiesta de la Divina Misericordia

Un comentario sobre “Reflexiones sobre el Templo y la Fe Cristiana”