El jinete sin cabeza de Lakey’s Creek
McLeansboro es un pequeño pueblo al sur del Estado de Illinois, y que es conocido porque allí habita desde hace mucho tiempo el famoso jineteete sin cabeza de Lakey’s Creek. Este personaje es el más conocido en el pueblo, con el detalle de que es un espectro que cabakga junto al arroyo y no de un amable vecino del lugar.

Este pequeño arroyo cuenta con un puente que lleva el nombre de un intrigante personaje que vivió en la colonia; se dice que fue uno de los primeros en llegar. Aunque el puente no existía en ese entonces, la gente cruzaba el arroyo sin problema. Cuando este hombre construyó su cabaña junto al paso, que era el camino hacia Mount Vernon, se dedicó a su tarea con rapidez. Era habitual que suspendiera su trabajo para interactuar con los viajeros y vecinos que pasaban por allí. De hecho, esto era lo que, según los informes, estaba haciendo la última noche que lo vieron con vida. Varios vecinos recordaron haber pasado y detenido para charlar con Lakey, quien ya había completado las paredes de su casa y había iniciado con la construcción del techo.
A la mañana siguiente, un vecino del asentamiento se detuvo para dejar algunos huevos adicionales para Lakey. Lo llamó, pero al no recibir respuesta, fue hacia la parte trasera de la casa y encontró un espectáculo horrible. Descubrió el cuerpo ensangrentado y sin cabeza de Lakey junto a un tocón de árbol. Su cabeza había rodado unos metros y ahora estaba apoyada contra el arma homicida: ¡el hacha de Lakey!
La noticia del horror se propagó rápidamente, y los colonos acudieron a examinar la escena. El sheriff local también llegó, pero se encontraba tan desconcertado como el resto. Lakey había sido un hombre muy bueno, sin enemigos conocidos y carente de riquezas ocultas que alguien lo haya sabido, y no había indicios que sugirieran que había tenido un pleito con alguien. El asesino, quienquiera que fuera, nunca fue identificado y peor capturado. Lakey fue sepultado junto a su cabaña inconclusa, pero parece que no permaneció en su tumba y decidió salir.
Una noche, poco tiempo después del funeral de Lakey, dos hombres que vivían en el lado oeste de McLeansboro caminaban cerca de la cabaña. De repente, vieron una figura sin cabeza en un gran caballo negro. El espectro apareció junto al arroyo y los siguió mientras caminaban. Ninguno de los hombres habló, ya que tenían demasiado miedo para reaccionar; más temor tuvieron cuando el jinete también guardó un misterioso silencio. Cuando los hombres se dirigieron al cruce un poco profundo de la corriente, el jinete se volvió también. Los hombres caminaron hacia la mitad del arroyo y, cuando lo hicieron, el jinete giró a la izquierda, pasó río abajo y luego, inexplicablemente, desapareció en un pozo profundo cerca del cruce del río.

Estos hombres aceleraron su paso para regresar a casa, decididos a no contar a nadie sobre su extraña experiencia. Era tarde, porque la noticia había corrido como la pólvora, e incluso otros lugareños también habían avistado a este extraño espectro. La información se propagó rápidamente, y el pueblo entero, junto con muchos visitantes, ya estaba al tanto. El jinete sin cabeza empezó a ser visto con regularidad; pocos podían decir que no lo habían presenciado. Todos estaban convencidos de que el fantasma era Lakey, y lo discutían intensamente en sus largas charlas, desde los bares hasta las salas de las casas. Decían que Lakey deambulaba buscando a su asesino, persiguiendo a cada viajero para asegurarse de que no fuera su victimario; cuando se daba cuenta de que no lo era, se marchaba en busca de otro o de algún grupo que pasaba por la zona.
El jinete continuó buscando entre los viajeros mientras cruzaban el río, pero él siempre se daba la vuelta y desaparecía. Con el paso del tiempo, el cruce del río fue reemplazado por un puente, y las historias cambiaron para decir que, el jinete que ahora aparecía en la orilla del río, cruzaría el puente hacia el centro del río y luego desaparecería.
Han pasado muchos años desde entonces, y la leyenda del fantasma de Lakey está en gran parte olvidada. Quizás el ritmo de la vida moderna ha convertido al fantasma y su corcel en algo obsoleto. Aunque rara vez se cuenta, la historia no se ha perdido por completo, lo que lleva a algunos a especular que quizás Lakey todavía está ahí afuera. Quizás todavía busca justicia, o quizás venganza, que nunca encontró.
¿Los viajeros aún se encuentran con el fantasma cuando cruzan el viejo puente sobre Lakey’s Creek? Quizás no de la forma en que solían hacerlo, pero muchos residentes del área están seguros que tanto Lakey como su leyenda viven. Algunos todavía dicen que no es raro que las personas que caminan cerca del puente escuchen sonidos extraños provenientes de la carretera. Afirman que estos sonidos son el golpeteo de los cascos de un caballo en el pavimento, pero que el caballo que camina allí nunca se ve. ¿Podría ser Lakey en un paseo de medianoche?

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