La Dama del Camino de Archer
Había niebla sobre el suroeste de Chicago, de esa que se arremolina como un alma inquieta sobre los pantanos y las fábricas dormidas.
El reloj del Oh Henry Ballroom marcaba las dos de la madrugada cuando una joven rubia, de vestido blanco y rostro pálido, salió sola del salón de baile.
Los últimos acordes de una orquesta polaca aún flotaban en el aire; el viento los deshacía, como si se llevara con ellos la última alegría de la noche.
Caminó por Archer Avenue con los brazos cruzados, sin abrigo, siguiendo el brillo mortecino de las farolas.
Algunos dicen que había discutido con su pareja, otros que bailó con un desconocido y desapareció de su lado sin despedirse.
Nadie supo cómo murió aquella madrugada, sólo que su cuerpo fue hallado días después junto a la verja del cementerio Resurrection.
Desde entonces, cuando la luna cae sobre los pinos del camposanto, los conductores que pasan por allí juran verla.
Dicen que se aparece en el borde de la carretera, pidiendo aventón con una voz apenas audible.
Un vestido blanco ondea en la oscuridad; sus zapatos son de baile, su cabello brilla como el cristal del hielo.
Quien se detiene, la deja subir sin sospechar.
Ella habla poco, mira por la ventanilla, y a veces —dicen— canta, como si recordara un viejo vals.

Cuando el auto llega a las rejas del cementerio, la muchacha pide detenerse.
El conductor gira para abrirle la puerta… y entonces el asiento está vacío.
Sólo queda el vaho frío del invierno y una marca de humedad, como si una mano invisible hubiera descansado en el vidrio.
Algunos aseguran que su nombre fue Mary Bregovy, otros que nunca existió y que el alma que vaga es una suma de muchas muchachas perdidas en las carreteras.
Pero todos coinciden en lo mismo:
que Mary no busca venganza, sino regreso;
que camina cada noche tratando de encontrar el salón donde sonó su último baile;
que espera, entre el viento y los faros de los coches, a quien la lleve finalmente a casa.
Y cuando la neblina baja sobre Archer Avenue, algunos juran ver entre las luces una figura que se aleja despacio…
la dama blanca que nunca deja de andar,
la que danza aún en los caminos de Chicago.
- La Puerta Que Late en la Noche

- La Resurrección de Mary

- La Luz Perdida

- Una Noche sin final

- La Senda de los Caminantes Eternos

- 𝘌𝘭 𝘓𝘢𝘵𝘪𝘥𝘰 𝘖𝘤𝘶𝘭𝘵𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘈𝘳𝘳𝘰𝘺𝘰

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