EL CASTILLO DEL MISTERIO DE WINCHESTER
Fue construido por una heredera a pedido del fantasma de su difunto esposo.
Las historias de casas encantadas o embrujadas se cuentan por todo el mundo, desde los oscuros y fríos palacios de la antigua Europa, hasta los modernos rascacielos de las grandes metrópolis del siglo XXI. Pero en ningún lugar del mundo, al menos eso se sabe, nunca una de esas mansiones fue mandada a construir con ese propósito, diríamos que sería una locura, pero, resulta que, en los Estados Unidos de América, es precisamente lo que sucedió.
Oliver Winchester, fue el famoso fundador de las armas Winchester, mundialmente conocidas en la actualidad.
Su heredero William Winchester era el heredero de más de quinientos millones de dólares contabilizados con dinero de hoy. William falleció dejando a su viuda Sara, toda esa enorme cantidad de dinero. Ella vivía muy cómoda en Connecticut, pero extrañaba mucho su esposo, además estaba un poco aburrida de las mismas rutinas diarias y un día decidió consultar con una medium, para que lograra comunicarla con su marido muerto. La famosa hechicera consiguió tal propósito, o al menos eso cuenta la leyenda. En la conversación entre Sarah y su difunto cónyuge, éste le explicó que quería que ella se mudara al Oeste Americano, y allí construyera una gran mansión, para albergar a las víctimas de las armas Winchester de todos los tiempos

Cuando Sarah consiguió el terreno ideal en el Valle de Santa Clara, inició la reparación de la casa que ya existía allí. Contrató un verdadero ejército de carpinteros y albañiles, y según sus propias instrucciones empezó la readecuación y la construcción. Una de sus directrices principales, era que la mansión debía tener siete pisos, pues, el siete es un número mágico que guarda la totalidad del universo. Obligatoriamente la casa debía ser de secoya, abundantes bosques existían por la región.
Como podemos ver, Sarah no necesitó de un arquitecto, ya ella tenía las instrucciones para construir tal edifico, sin embargo, esas instrucciones eran muy cambiantes, no se sabe si era la propia Sarah la que se arrepentía de algún diseño, o era el fantasma del marido quien le pedía el intempestivo cambio.
Al inicio el frente de la mansión tenía un aire victoriano y de la reina Anna, pero la parte posterior, poco a poco se fue convirtiendo en un añadido de habitaciones, muchas de las veces sin la concordancia necesaria para el buen gusto.
A lo largo de la vasta propiedad hay puertas que se abren a la nada, ventanas que dan al interior de ninguna parte, todas, al parecer, habitaciones destinadas a dar la bienvenida a los millares de fantasmas que esperaba. Ella decía que había encontrado el rastro de los fantasmas, y no importaba si la puerta o las escaleras no iban a ningún lado, ya que los fantasmas si sabía a donde llevaban.

La viuda Winchester era incansable, se pasaba día y noche diseñando y ordenando como hacerlo a todos los carpinteros, que realmente estaban agotados de tanta presión; los descansos eran muy ocasionales, aunque había. Pero un día la bendición de cielo le s ayudó, pues hubo gran sismo, nada menos que el gran terremoto de San Francisco de 1906. Ya que la mansión estaba gravemente dañada y requería extensas reparaciones. Para entonces, había crecido hasta incluir docenas de dormitorios y chimeneas, numerosos ascensores, vidrieras de colores Tiffany, pisos de parquet cortados a mano y candelabros hechos de oro, plata y otros metales preciosos. Curiosamente, solo uno de las docenas de baños funcionaba. Todos los demás, se dice, se instalaron simplemente para confundir a algunos de los espectros que no eran muy amables. Por eso Sarah tenía siempre a su lado a un médium experto en controlar fantasmas enojados y violentos.

Sarah estuvo entre los encarnados hasta los 83 años en 1992, año en el que se convirtió en uno más de los fantasmas de la mansión Winchester. Legó todos sus muebles y algunos otros bienes a una sobrina suya, pero sin especificar sobra la mansión en sí. gran parte de la cual aún estaba dañada por los temblores de 1906.
Después de la muerte de Sarah, la propiedad se vendió en una subasta por el equivalente a unos 2 millones de dólares en dinero actual. Los compradores recuperaron parte de su inversión ofreciendo tours, y así nació una tradición que se conoce actualmente. Con el tiempo, la mansión abierta de Winchester, ahora llamada Winchester Mystery House (Casa del Misterio Winchester), ha cambiado.

Ahora solo tiene cuatro pisos de altura, y los lotes se han reducido a aproximadamente cuatro acres; sin embargo, hay espacio suficiente para acomodar 40 habitaciones, casi 50 chimeneas y mucho mobiliario y accesorios restaurados, así como esas puertas extrañas y escaleras y ventanas.
En la actualidad se encuentra junto a una autopista muy concurrida. La mansión no ha perdido su encanto y es una atracción turística muy popular en el área de San José, y su influencia se ha extendido a otros lugares del país.
La famosa película de Eddy Murphy sobre la mansión encantada se basa en parte en esta leyenda de la casa Winchester. En Disneylandia existe la Haunted Mansion y otros parques de Disney y todas están modeladas a partir de ella. No solo esa película ha sido inspirada en la casa de Sarah, sino muchas otras, por supuesto, películas de fantasmas y espectros.

- La Puerta Que Late en la Noche

- La Resurrección de Mary

- La Luz Perdida

- Una Noche sin final

- La Senda de los Caminantes Eternos

- 𝘌𝘭 𝘓𝘢𝘵𝘪𝘥𝘰 𝘖𝘤𝘶𝘭𝘵𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘈𝘳𝘳𝘰𝘺𝘰

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