18 de octubre
San Lucas
2 Timoteo 4:10-17 Salmos 145:10-13, 17-18 Lucas 10:1-9
«La mies es mucha, pero los obreros pocos»
“Solamente Lucas se ha quedado conmigo. Trae contigo a Marcos, porque me prestará buenos servicios” (2 Timoteo 4:11).
La Iglesia nos propone un muy interesante evangelio para hoy, se trata de Lucas 10:1-9, donde se relata cómo Jesús envía a setenta y dos de sus seguidores en parejas a las ciudades a las que él planeaba ir. Les da instrucciones específicas sobre cómo comportarse, qué llevar y cómo reaccionar en diversas situaciones. Este pasaje no solo proporciona una guía práctica para estos discípulos, sino que también ofrece profundas lecciones espirituales y reflexiones sobre la misión cristiana.
La primera instrucción de Jesús es sobre la necesidad de más trabajadores para la cosecha abundante: «La mies es mucha, pero los obreros pocos». Este llamado urgente subraya la vastedad de la misión y la necesidad de más personas comprometidas a difundir el mensaje del Reino de Dios. La dependencia en Dios se ve reflejada en la instrucción de orar por más obreros. Esta dependencia se extiende a la instrucción de no llevar bolsa, ni alforja, ni sandalias, señalando que deben confiar completamente en la provisión de Dios y no en sus propios recursos.
Pero también al resaltar que la mies es abundante, nos está diciendo que la gente, el pueblo, necesita conocer el mensaje evangélico. ¡Claro que lo necesita! porque Jesús es el Camino hacia el Padre. Solo Cristo salva junto con los suyos, como es la Santísima Virgen y los discípulos por Él mismo elegidos.
Jesús instruye a sus seguidores a ofrecer paz a cada casa que visiten. Si la paz es recibida, su paz permanecerá; si no, retornará a ellos. Este gesto inicial de paz es significativo porque establece la intención de la misión como una de reconciliación y amor. La hospitalidad también juega un papel crucial; Jesús les dice que permanezcan en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que les ofrezcan. Este énfasis en la hospitalidad y la convivencia diaria refleja la importancia de las relaciones humanas en la misión cristiana. La comunidad y el compartir son esenciales para transmitir el mensaje del Evangelio.
La Urgencia del Mensaje
Les dice que ni siquiera deben saludar, esto es porque en la cultura oriental, el saludar es un acto muy ceremonioso y toma tiempo. Además, resalta la urgencia de la misión. Al ser los saludos en la cultura de la época elaborados y prolongados, esta advertencia enfatiza que no hay tiempo para distracciones. La prioridad es llevar el mensaje del Reino de Dios de manera inmediata y directa.
Curar a los enfermos y proclamar que «el Reino de Dios ha llegado a vosotros» son las dos acciones centrales que Jesús les encomienda. La curación física es una manifestación tangible del poder y la compasión de Dios, y sirve como un signo visible de la llegada del Reino. El mensaje de que el Reino de Dios ha llegado es tanto una declaración de esperanza como un llamado a la transformación. Invita a las personas a reconocer y participar en la nueva realidad que Dios está estableciendo.
«El Reino de los Cielos ha llegado a vosotros» significa que lo que había antes no es del Reino; religiones naturistas, idolatrías y muchas falsas creencias no son del Reino. Es por eso que solo la Iglesia Católica puede llevar a Cristo, y no las demás religiones. Insisto, NO todas las religiones llevan a Dios, sino solo la que fundó el Hijo de Dios.
Reflexión Final
Este pasaje nos desafía a considerar nuestra propia participación en la misión cristiana. Nos recuerda que la misión no depende de nuestros recursos o habilidades, sino de nuestra confianza en Dios. Queda claro que no somos imprescindibles. También subraya la importancia de la paz y la hospitalidad como componentes esenciales de la vida cristiana. Al igual que los setenta y dos discípulos, estamos llamados a ser portadores de paz y a formar relaciones significativas con los demás.
Además, la urgencia del mensaje nos invita a examinar nuestras propias prioridades y distracciones. En muchos casos, queremos nuestro cargo más que compartir la Palabra de Dios. Por eso, nos desafía a poner el anuncio del Reino de Dios en el centro de nuestras vidas, actuando con intencionalidad y propósito.
Finalmente, la combinación de curación y proclamación en la misión de los discípulos nos recuerda que la fe cristiana es tanto espiritual como práctica. Nos llama a ser agentes de curación y esperanza en nuestras comunidades, reflejando el amor y la compasión de Dios a través de nuestras acciones.
En conclusión, Lucas 10:1-9 no solo es un relato histórico de una misión específica, sino una guía eterna para todos los seguidores de Cristo. Nos invita a vivir con confianza en Dios, a priorizar la paz y la hospitalidad, y a ser urgentes y diligentes en nuestra misión de anunciar el Reino de Dios con nuestras palabras y acciones.
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