El Sol y la Luna

El Sol y la Luna

(Relato mítico de los Chitimacha)

#leyendas

En el principio, cuando la tierra estaba cubierta únicamente por el agua y el cielo no tenía luz ni sombra, el Gran Espíritu creó al pueblo Chitimacha y les enseñó a vivir conforme a sus leyes.

Para dar vida, calor y luz al mundo, el Gran Espíritu formó también dos seres celestes: la Luna —un hombre— y el Sol —su esposa—.

Les dijo:

“Bañáos a menudo en aguas puras, pues así vuestra luz será fuerte y constante”.

La esposa, el Sol, obedeció: sumergía su rostro al amanecer, se lavaba con sal y hojas de hierba, y cuando emergía iluminaba toda la tierra con su fulgor. La Luna, en cambio, olvidó el mandato. No se bañó, ni cuidó su brillo. Su luz se volvió tenue, pálida, y ya no podía alumbrar como debía.

Mientras tanto, en su camino por el cielo, la Luna trataba de alcanzar al Sol. Pero ella corría siempre adelante, regalando luz al mundo; él le seguía desde la penumbra, sin poder llegar jamás.

Por eso, los días tienen luz intensa gracias al Sol que cumple su deber. Y la noche es tenue, porque la Luna, por haber olvidado, sólo puede dar una luz débil. Y en la aurora y el crepúsculo, podemos ver por un instante al Sol elevarse y al Luna seguirlo, distantes pero juntos.

Los Chitimacha miran cada día al este cuando el Sol nace, y al oeste cuando la Luna aparece, recordando que la obediencia, el ritual del baño sagrado, y el respeto a la regla mantienen el mundo iluminado.

abril Adviento Agosto Alquimia Arte Aviones Católica ciencia Corazon de Jesús cuaresma dailyprompt Diciembre Ecuador educación enero Enigmas fantasmas febrero Gatos Historia Illinois izack4x4 Julio junio lecturadeldia leyendas Marzo mayo Meditación misterio mitos Navidad noviembre octubre Opinion ordinario Pascua Personajes pintura Religion SaintCharles Salmos Salud Santoral Santos Segunda Guerra Septiembre Teología USA Virgen María

Deja un comentario