Octubre 16, 2025
Romanos 3, 21-30 Salmo 129, 1-2. 3-4b. 4c-6 Lucas 11, 47-54
Jueves de la XXVIII semana del Tiempo ordinario
Perdónanos, Señor, y viviremos
#lecturadeldia #izack4x4 #ordinario #octubre
En este pasaje del Evangelio de san Lucas, Jesús dirige duras palabras a los escribas y fariseos: les reprocha edificar sepulcros a los profetas, cuando sus padres los habían asesinado, y al mismo tiempo perpetuar esa misma resistencia al plan de Dios. Les anuncia que de esa generación se pedirá cuenta de la sangre derramada “desde la de Abel hasta la de Zacarías”. Finalmente, acusa a los doctores de la ley de haberse quedado con “la llave de la ciencia”: no han entrado en el conocimiento de Dios y han impedido que otros lo hagan.
La Palabra de Dios es siempre viva y actual: las palabras de Cristo no son solo para aquellos hombres de su tiempo, sino que se dirigen también a nosotros, que podemos caer en las mismas actitudes de hipocresía, dureza de corazón o resistencia a la verdad. La enseñanza magisterial ha insistido en que la fe no puede ser reducida a un mero ritualismo o a un cumplimiento externo, sino que exige apertura sincera a la conversión y fidelidad a la Revelación (cf. Dei Verbum, 5).
Santo Tomás de Aquino, comentando los pecados de los fariseos y doctores, subraya que el mayor mal no es solo rechazar la verdad, sino además impedir que otros la alcancen. En la Suma Teológica (II-II, q.10, a.7), al tratar sobre el pecado contra la fe, enseña que es particularmente grave apartar a otros de la verdad revelada, porque se ataca directamente a la salvación del prójimo. En este sentido, los doctores de la ley de los que habla Jesús no solo faltaban en su propia relación con Dios, sino que obstruían el acceso de los sencillos al conocimiento divino.
Asimismo, Santo Tomás recuerda que la Escritura tiene un desarrollo orgánico: los profetas prepararon la plenitud que es Cristo. Negarse a Cristo es, en cierto modo, consentir con la sangre derramada de los profetas que lo anunciaban. Por eso Jesús dice que son “testigos y cómplices” de sus padres: no basta con honrar externamente a los profetas del pasado si en el presente se rechaza al Enviado definitivo de Dios.
La advertencia final de Jesús, que provoca la hostilidad de sus oyentes, nos muestra cómo la verdad revelada hiere al corazón endurecido. Santo Tomás afirma que la verdad tiene un doble efecto: ilumina a quienes la acogen humildemente, pero endurece a quienes la rechazan con soberbia (cf. In Ioan. evang. cap. 3, lect. 3). Esto explica la creciente oposición a Cristo que culminará en su pasión: Él mismo es el Profeta definitivo, y su muerte será la plenitud de esa larga historia de rechazo de la Palabra.
En conclusión, este pasaje nos invita a revisar si nuestra fe es coherente y abierta a la verdad de Cristo, o si, como los fariseos, construimos monumentos exteriores pero sin dejar que la Palabra transforme el corazón. A la luz de la enseñanza católica y del pensamiento de Santo Tomás, vemos que la verdadera sabiduría no es poseer la “llave de la ciencia” como un poder cerrado, sino abrir el acceso al Evangelio, dejarse iluminar y ser instrumentos de salvación para los demás.
- La misericordia que no conoce descanso

- El corazón que no quiere ser amado

- La puerta estrecha del Reino

- Llamados por nombre: el misterio de la elección

- La liberación en el día del Señor

- El corazón que se humilla será exaltado

abril Adviento Agosto Arte Aviones Católica ciencia Corazon de Jesús cuaresma dailyprompt Diciembre enero Enigmas fantasmas febrero Gatos Historia Illinois izack4x4 Julio lecturadeldia leyendas Marzo mayo Meditación misterio mitos Navidad noviembre octubre Opinion ordinario Pascua Personajes Religion SaintCharles Salmos Salud Santoral Santos Segunda Guerra Septiembre Teología USA Virgen María
